La región de Huánuco se encuentra sumida en una crisis sanitaria que ha alcanzado niveles alarmantes, poniendo en riesgo la vida de sus habitantes más vulnerables, especialmente los niños. El reciente fallecimiento de cinco menores a causa de neumonía ha encendido las alarmas y puesto de manifiesto las graves deficiencias del sistema de salud regional.
El director de la DIRESA, José Bernabé Villasante, ha revelado una situación crítica: además de las lamentables pérdidas de tres niños, existen alrededor de 100 niños se encuentran en riesgo debido a enfermedades respiratorias. Esta cifra podría ser aún mayor, considerando que muchos centros de salud en áreas remotas no han podido evaluar a todos los pacientes potenciales.
La red de salud de Huánuco, compuesta por 337 establecimientos, debería ser capaz de proporcionar atención adecuada a la población. Sin embargo, una gestión deficiente ha comprometido seriamente su eficacia. La reciente sustitución de la directora de la red de salud, debido a un manejo inadecuado del presupuesto, los suministros médicos y las relaciones laborales, es un claro indicador de los problemas estructurales que enfrenta el sector.
El fenómeno climático actual ha exacerbado la crisis, afectando especialmente a las zonas altas de la región. Los niños, particularmente vulnerables a las infecciones respiratorias en estas condiciones, se han visto desprotegidos ante la falta de recursos y atención adecuada.
Es lamentable constatar que, en medio de esta crisis, algunos representantes políticos parecen más preocupados por intereses personales que por el bienestar de la población. La congresista mencionada en el informe original tiene la oportunidad y los recursos para hacer una diferencia significativa en la vida de los niños de la región. Su posición privilegiada debería traducirse en acciones concretas para proteger a los más vulnerables, en lugar de enfocarse en proyectos que podrían tener motivaciones cuestionables.
La inversión en infraestructura sanitaria es igualmente urgente. Los centros de salud, especialmente en áreas remotas, deben contar con las condiciones adecuadas para almacenar medicamentos y atender a los pacientes. Esto requiere un compromiso firme por parte de las autoridades regionales y nacionales.
La colaboración intersectorial entre salud, educación y gobierno local es fundamental para abordar de manera integral los desafíos que presenta el clima extremo. Además, es necesario establecer un sistema de vigilancia epidemiológica eficaz que permita una respuesta rápida ante brotes de enfermedades respiratorias.




