En el corazón de nuestra querida región Huánuco, se libra una batalla silenciosa pero trascendental. El reloj avanza inexorable mientras las obras emblemáticas, promesas de progreso y bienestar, parecen estancadas en un limbo burocrático. La reciente declaración de la gerente Leslie Zevallos sobre el escaso avance en la ejecución presupuestal ha encendido las alarmas, revelando una realidad que muchos sospechábamos pero que pocos se atrevían a vocalizar.
El panorama es desalentador: hospitales inconclusos, puentes que existen solo en planos y carreteras que siguen siendo sueños polvorientos. Leoncio Prado clama por su centro de salud, mientras los puentes Corpa y Castilla permanecen como promesas etéreas. Estas no son meras estadísticas o proyectos en papel; representan la vida cotidiana de miles de huanuqueños que ven postergadas sus esperanzas de una mejor calidad de vida.
La respuesta de la administración actual parece ser un baile de sillas, donde funcionarios son removidos y reemplazados como fichas en un tablero. Sin embargo, cabe preguntarnos: ¿Es esta la solución o simplemente un espejismo de acción? La experiencia y el conocimiento local son tesoros que no deberían descartarse a la ligera, especialmente cuando el argumento para hacerlo parece tambalearse entre la necesidad de “oxigenación” y la sombra de posibles favoritismos regionales.
El malestar ciudadano crece. Las amenazas de protestas y paros no son caprichos de una población impaciente, sino el grito desesperado de quienes ven cómo el desarrollo les pasa de largo. Cada día de retraso en estas obras no es solo un número en un informe; es una oportunidad perdida, un niño sin acceso a salud de calidad, un agricultor sin vías para transportar sus productos.
El desarrollo de nuestra región no puede seguir el paso de una tortuga mientras el mundo avanza a velocidad vertiginosa. Es hora de despertar de este letargo administrativo y convertir a Huánuco en un ejemplo de gestión eficiente, transparente y, sobre todo, al servicio de su gente.
Es hora de un cambio de paradigma en la gestión pública de Huánuco. Necesitamos una administración que no solo prometa, sino que ejecute; que no solo planifique, sino que concrete. La transparencia debe ser el estandarte bajo el cual se realice cada proyecto. Los ciudadanos merecemos saber, en tiempo real, cómo y en qué se invierte cada sol de nuestro presupuesto.




