En un encuentro marcado por la ausencia de cortesías y fuertes intercambios, el ex-presidente Donald Trump y el actual mandatario Joe Biden se enfrentaron en el primer debate presidencial de la campaña electoral en Estados Unidos. El debate, organizado por CNN sin público y con micrófonos controlados, no empezó con el tradicional saludo entre los candidatos, reflejando la tensión y la polarización política actual.
Desde el inicio, Biden defendió los logros económicos de su administración, mientras Trump atribuyó cualquier éxito económico a las medidas que él implementó durante su presidencia, como los recortes de impuestos. El debate también tocó temas críticos como el aborto, la inmigración, y la política exterior, incluyendo acusaciones mutuas sobre la gestión de la política exterior y la seguridad nacional.
Trump criticó duramente el retiro de tropas estadounidenses de Afganistán, calificándolo como “el momento más bochornoso de la historia de Estados Unidos”, y argumentó que bajo su liderazgo, conflictos como la invasión rusa de Ucrania no habrían ocurrido. Biden, por su parte, defendió su enfoque diplomático y reiteró su intención de aumentar los impuestos a los más ricos, mientras acusaba a Trump de ser un peligro para la democracia estadounidense.
La falta de respuestas concretas sobre temas como la creación de un estado palestino soberano y los ataques personales sobre la capacidad y el historial de cada uno dejaron poco claro si este debate cambiaría la opinión de los votantes indecisos.




