En los tiempos desafiantes que atravesamos, es imperativo que nuestros líderes dejen de lado las diferencias y se unan en pos del bien común. La reunión cumbre entre el gobernador Antonio Pulgar y el alcalde Antonio Jara no debe ser un ring de boxeo donde se busque el protagonismo personal, sino un espacio de diálogo constructivo y visión compartida para el desarrollo de nuestra querida región Huánuco.
Es comprensible que existan roces y discrepancias entre líderes de distintas esferas de poder. Sin embargo, en esta ocasión crucial, deben dejar de lado los egos y las ambiciones personales. Es más, no haría nada de daño que ambos consideren asistir a la reunión con algo de humildad, a pesar de que exista una obvia jerarquía política, con el fin de comprometer las obras que beneficien a la población.
No se trata de quién manda y quién obedece, sino de trabajar juntos por el bienestar de los millones de huanuqueños que anhelan un futuro próspero.
Tanto el gobernador como el alcalde deben recordar sus raíces y su compromiso con la gente que los eligió. No es momento de actuar con soberbia o genio impetuoso, sino con empatía y humildad. Deben escucharse mutuamente, comprender las necesidades de la población y trabajar en conjunto para encontrar soluciones viables y sostenibles.
En esta reunión, no basta con intercambiar palabras vacías o promesas sin sustento. Es fundamental que ambas partes presenten proyectos bien sustentados, estudios detallados y propuestas concretas para abordar los desafíos que enfrenta nuestra región. Los asesores y técnicos deben desempeñar un papel clave, brindando asesoramiento objetivo y respaldado por datos sólidos.
Huánuco merece autoridades que anteponen el bien común por encima de intereses personales. Esta reunión cumbre debe marcar un punto de inflexión, donde se dejen atrás las diferencias y se forje un camino hacia el progreso genuino. Sólo mediante la unidad, el diálogo respetuoso y la acción coordinada podremos superar los desafíos y construir la región próspera que todos anhelamos.
¿Estarán dispuestos las autoridades a responder a este llamado? El futuro de Huánuco depende de ello.




