PERIODISMO E HISTORIA

Por Arlindo Luciano Guillermo

Carmen Mc Evoy es historiadora, especialista en la historia del Perú del siglo XIX, desde 1821 (protectorado de José de San Martín) hasta el gobierno de Nicolás de Piérola (1895-1899). Leo a Carmen Mc Evoy en El Comercio. Esta lectura, siempre con espíritu crítico, me orientan para entender al Perú, desde la política, la institucionalidad, la historia y el quehacer de los líderes que ejercen poder público. La historia del Perú es la actuación de sus líderes, consentimiento ciudadano y la política. ¿Existe una sociedad sin políticos? La política anda suelta sin ética, despreciada, sin atractivo para los ciudadanos, lejos de la decencia, la vocación de servicio, el bienestar público y la meritocracia. La República -con libertad, democracia y oportunidades desde Túpac Amaru II, las conspiraciones políticas y conatos militares, las rebeliones (Huánuco en 1812) hasta San Martin y Bolívar (1824)- aún se mantiene de pie, fatigada, frágil, sobrevive a los embates brutales de la clase política, la poca eficiencia de las instituciones tutelares y la peligrosa indiferencia ciudadana. Dice Carmen Mc Evoy. “…la política siempre saca lo peor de las personas y lo peor que tenemos es nuestra beligerancia extrema”. [“La violencia que nos carcome”, (pág. 148)]. 

He quedado fascinado por la erudición histórica, sencillez del lenguaje periodístico, enfoques historiográficos, análisis comparativo entre el hoy y el pasado histórico que suele repetirse con otros actores, sólida argumentación, objetividad de las proposiciones y afán de advertir a tiempo lecciones concretas que se deben aprender, pero que, tercamente, desoímos. Acabo de leer un libro de Carmen Mc Evoy: PERÚ: reflexiones sobre lo cotidiano y la historia (PEISA, 2019. Págs. 354); reúne una selección de 102 columnas periodísticas publicadas en El Comercio, entre febrero de 2014 y mayo de 2019. El primer texto (3-4-2014) es “Discordia y violencia”, recuerda Mc Evoy una frase de Jorge Basadre: el Perú es “dulce y cruel”, en cercana analogía a la de Sebastián Salazar Bondy: “Mi país, ahora lo comprendo, es amargo y dulce”. Anota: “…si bien es innegable que las armas peruanas brillaron en Junín y Ayacucho y que ello fue posible debido al apoyo de cada villa, pueblo y provincia peruana, nuestra república temprana no se caracterizó por la cohesión y menos por la unidad. Fue la discordia la que dominó y aún domina la política peruana” (Pág. 21). El último (21-4-2019) titula “El arte de vivir, el arte de morir”. Luego de oponer la muerte de Julio Cotler y Lida Carreras, madre de Carmen Mc Evoy, que batallaron contra el cáncer, con el suicidio de Alan García, quien prefirió la muerte antes que la cárcel, plantea el tema de la muerte, la amistad y los recuerdos familiares, desde la autobiográfica, para culminar con una reflexión política: “…fue el amor por el Perú, por la familia, los amigos, la buena mesa y el conocimiento y no la obsesión con un poder efímero lo que movió a dos seres humanos buenos [Julio y Lidia] a vivir y morir ejemplarmente en un país tan carenciado como el nuestro” (Pág. 354). El reciente texto publicado por Carmen Mc Evoy, en El Comercio (12-5-2024), es Banderas detrás de la niebla -título del poemario de José Watanabe- de 770 palabras bien escritas, precisas, con denotación idónea, analogía adecuada, razones pertinentes. Cuenta su visita reciente a Huamachuco, donde se libró la última batalla de la guerra del Pacífico, el 10 de julio de 1883, donde fusilaron a Leoncio Prado Gutiérrez; allí nació el ideólogo republicano de Bolívar, Faustino Sánchez Carrión, El Solitario de Sayán. Mc Evoy aprovecha para percibir el escenario, la trascendencia de las ideas y del personaje, la coyuntura y reflexión serena en “estos tiempos de waykis, frivolidad y estupidez desenfadada”: “… imaginé al tribuno de la República cabalgando, hace 200 años, con el objetivo de organizar la logística que colaboró en el impensable triunfo en Ayacucho. (…) Y solo al vislumbrar un Perú digno, justo y capaz de hacer felices a sus hijos, en especial a los más desprotegidos, encontraremos esas banderas que apunten a la esperanza. Una salida definitiva a nuestra desgracia actual”. 

El libro de Mc Evoy tiene cinco secciones: Política (22), Política internacional (8), Sociedad (29), Cultura (22) e Historia (21). Los temas son variados: desorden del régimen democrático, violencia política y social, frustraciones republicanas, pugnas y desmanes del poder político, insolencia contra la cultura, el libro y archivos históricos, ataca al feminicidio, el machismo y la complacencia del Estado, el Perú y su vínculo con la comunidad internacional, justa y merecida reivindicación de ciudadanos ilustres que ofrendaron la vida por la República (principalmente Faustino Sánchez Carrión). “El Perú en su lucha” (págs. 253-255) es un texto conmovedor y de esclarecimiento histórico. Exalta, en un contexto donde “sufrimos de un mal endémico que elimina sistemáticamente todos los recuerdos”, a una de las mujeres, la Morena de Oro del Perú, que representa la música criolla: Lucila Justina Sarcines Reyes, la famosa Lucha Reyes. Dice: “En un mundo adverso (…), su voz fue el don que le permitió brillar y trascender su destino marcado por la raza, su género y su estatus social”. En “Impunidad” escribe: “En el Perú indigna la desigualdad, las muertes absurdas en las carreteras, la corrupción endémica, la falta de civismo y la ineptitud de la clase política”; se pregunta: “Estamos condenados a la impunidad? ¿Existe una solución a este grave problema que destruye los lazos de convivencia social? (pág. 120). Fustiga al régimen venezolano y a sus líderes autoritarios y responsables de la diáspora de sus ciudadanos. 

Periodismo, historia y literatura conforman un triunvirato dialéctico. ¿Qué literatura se produjo entre 1870 y 1824 en Perú? Melgar rescató antiguos harawis, escribió yaravíes y fábulas políticas en verso, amó a Silvia, se unión a la rebelión de Pumacahua y los Angulo, fusilado a los 24 años. Gabriel Aguilar escribió Décimas del reloj de la agonía (88 versos octosílabos), antes de ser ajusticiado, en el Cusco, en 1805. Es necesario conocer la historia, leer a periodistas y apreciar a escritores literarios. No se entenderían los ensayos de González Prada, Horas de lucha y Pájinas libres, sin el contexto de la posguerra contra Chile. González Prada es el resultado de una conflagración denigrante para el Perú, de ahí procede su actuación anárquica, su verbo corrosivo que no dejó títere con cabeza. Urge releer a González Prada, cuyos temas políticos parecen tener vigencia: corrupción depredadora, fragilidad institucional, carencia de líderes con vocación de servicio, desprecio por la ciudadanía y los valores democráticos. El ejercicio del periodismo (Vargas Llosa, Pavletich, Mariátegui o Vallejo) no exige título universitario. Carmen Mc Evoy piensa, opina, comunica pensamiento, reflexión, análisis, advierte, interpela y exige la reivindicación de los principios de la República: respeto al ciudadano, vocación de servicio, meritocracia, libertad, honradez en la política y bienestar social.