CIEN AÑOS CON MARTHA CANFIELD Y JORGE EDUARDO EIELSON EN LIMA

Por Israel Tolentino

Es el día 13 de abril, Martha aterriza en Florencia, ayer se despedía de Lima. Una semana intensa, invitada por la Universidad Católica del Perú (PUC) a ser parte de los homenajes por el centenario de Jorge Eduardo Eielson. Su amor a las letras le cargó este hermoso destino y un manojo de jóvenes estudiosos preguntándole por él.

Se llega a cien años con el cuerpo o sin el, a Jorge (Lima, 13 de abril 1923 – Milán, 08 de marzo del 2006) el cuerpo le acompañó el tiempo suficiente como para recordar tantas veces esta ciudad, para tenerla por el resto de su vida.

Jorge es una voz importante en las letras y las artes plásticas hispanoamericanas, pertenece a esa camada generosa y talentosa de nombres como Javier Sologuren, Blanca Varela, Mario Vargas Llosa, Sebastián Salazar Bondy, Fernando de Zsyszlo, Luis Loayza, Sérvulo Gutiérrez, Pablo Guevara, Gerardo Chávez, Eleudoro Vargas Vicuña, Julio Ramón Ribeyro, Alberto Guzmán, Juan Gonzalo Rose, Oswaldo Reynoso, Tilsa Tsuchiya, etc. Nombres que subsisten al paso irremediable del tiempo.

Antes de la rueda el mono humano aprendió a anudar, a preparar su red y amarrar sus pantalones, antes de la espada anudo el cordón umbilical, es precisamente este Nudo el regalo eielsoniano a la creación, a la conexión del cielo con la tierra, del Perú antiguo con el actual, a América con otros continentes.

Cada punto por donde se anda es un nudo, resultado matérico de ese andar espiritual, memoria entrelazada diariamente dando como resultado, la existencia. Quizá lo lindo de trenzar está en la acción, unas veces la puedes realizar solo y otras en pareja o entre muchos. Quehacer que permite  relacionar los encéfalos grises con las rugosas manos, hacernos sentir cósmicos, algo así como ir un paso delante del mono sabio. Michele Mulas (1936 – 2002) artista sardo, fue el compañero vital, presencia silente y activa en el hilado de Jorge.

¿Cómo es Lima? cielo indeciso. Martha baja del avión, regresa a esta ciudad de la mano invisible de Jorge luego de siete años. Donde ella esté, Jorge está, una amistad indivisible, especial, surgida al inicio en el vínculo literario y la admiración, consolidada en el cariño y la confianza en las playas de Gardalis, los empedrados de Florencia y el imparable taller de Milán. Jorge es inseparable a Martha

Martha camina por Lima,  retoma los pasos iniciados por Jorge en épocas donde la ciudad que amaba apenas le entendía; Jorge es campo de estudio y se trasmuta en afecto, una condición poco ejercida para adentrarse en la obra de un artista. Los jóvenes que andan con ella, Víctor Ruiz, Bruno Polack, Celeste D’Addieco, Karina Zapata, Paulo César Peña… Son desde hace mucho, investigadores de primera línea.

La tela que tus manos retorcía para contarnos sobre una estrella que iniciaba su brillo en el azul que tanto observabas, donde un nudo podía ser el sol, la letra de un relato mayor. ¿Pregunto?, mejor a Martha, ¿su cabeza con los pelos contados conoce mejor hoy los espejos, las estrellas, el mar? Jorge querido, en la Lima que aprende a oírte se festeja tus cien años, el teatro británico pone en escena “Maquillage”, tu pieza teatral premiada en 1948 y despertada por Bruno Polack y Carla Valdivia. El Centro Cultura de la Católica (PUC) desarrolla una serie de eventos denominados Eielson 100 e inaugura la exposición “Canto Abierto: homenaje a Jorge Eduardo Eielson” curada por Mariana Rodriguez y Carlos Castro. La Casa de la Literatura, con Rodrigo Vera presenta el homenaje “Todavía mi nombre es Jorge” donde el artista Carlos Runcie Tanaka presenta la instalación “Firmamento”. Los homenajes, mesas redondas, exposiciones, continuarán todo el año. El firmamento desenmascarado por Ti se abre en cada uno como el misterioso vuelo del James Webb.

Jorge nos rodea del infinito, uno sabe de eso cuando vive. Es nudo el mar imperecedero en sus pies, el cielo descomunal en sus manos, el corazón en cada latido. La sencilla acción de anudar, tardó millones de noches en esclarecerse entre los dedos del mono humano. La cabeza curiosa de Jorge ha logrado bajar, con esas manos antiquísimas, un poco del inasible cosmos a la perecedera tierra (Pozuzo, 13 abril 2024).