¿NOS DEBEMOS ASOMBRAR POR LOS HECHOS QUE ESTÁN OCURRIENDO EN EL PAIS RESPECTO A LA CORRUPCIÓN?

Por: Víctor Cuadros Ojeda
En junio de 2015 escribí el artículo titulado “La ironía de la lucha contra la corrupción”. Empecé señalando: “En las distintas épocas de la humanidad han existido actos de corrupción. Este fenómeno en la actualidad se ha globalizado. Son como polillas que carcomen y corroen a los países, instituciones, organizaciones, personas, políticos, empresarios, funcionarios públicos, religiosos, dirigentes sociales y deportivos, profesionales, docentes, entre otros. Caen ante la seducción del dinero, los regalos, coimas, diezmos, etc.”
Esperamos que no sea una ironía, la gobernabilidad democrática lograda en el país a través del Acuerdo Nacional, según la Política 26: Promoción de la ética y la transparencia y erradicación de la corrupción, el lavado de dinero, la evasión tributaria y el contrabando en todas sus formas, que forma parte del Objetivo IV: Estado Eficiente, Transparente, Descentralizado. Y en la Sesión 117: aprobaron una declaración sobre la lucha contra la corrupción (Lima, 5 de enero de 2017). Donde se declararon UNIDOS para enfrentar al flagelo de la corrupción, en defensa de la República y el Estado.
Debemos recordar que el Acuerdo Nacional se suscribió el 22 de julio de 2002, siendo presidente constitucional de la República, Alejandro Toledo Manrique, firmando, entre otros compromisos: “Implementar mecanismos de transparencia y rendición de cuentas que faciliten el control ciudadano, erradicando toda forma de corrupción o de utilización proselitista del Estado”.
¿Por qué se incluye en el Acuerdo Nacional esta política y declaración? La respuesta es obvia, en el país la corrupción siempre ha existido, desde que nos iniciamos como república independiente. En toda nuestra historia, los sucesivos gobiernos y gobernantes han cometido actos de corrupción y lo han ido construyendo sistemáticamente al paso de los años. Por supuesto, existen excepciones, no a todos los podemos involucrar en el mismo “saco” de la corrupción.
Siempre han estado UNIDOS (no me refiero a los que forman parte del Acuerdo Nacional) y es probable que lo estén para continuar con otras formas para seguir haciendo actos delictivos. No es necesario identificarlos ni dar nombres, la ciudadanía, el poblador común y corriente, el de a pie, lo sabe perfectamente. Sienten que han sido engañados por su accionar, sus promesas electorales, sus apariencias transparentes y de virtudes moralistas. Igualmente los grandes grupos de poder económico, no sólo de nuestro país, han diseñado un Estado a su imagen y semejanza, solo buscando su propio “bienestar económico”, mediante formas ilícitas en las llamadas “alianzas estratégicas” con el gobierno de turno (Ojalá que la asociación público-privada, no sea otra forma “encubierta” para seguir con otras formas de actos de corrupción), en perjuicio del bienestar social y mejora de la calidad de vida de la población. Durante todo este tiempo hemos estado pagando la “deuda” de la corrupción y probablemente tengamos que continuar haciéndolo.
El 31 de enero del año en curso la Defensoría del Pueblo-oficial, informa que la corrupción le cuesta al país más de 12,500 millones de soles anuales, que representa cerca del 10 % del presupuesto nacional y que equivale al presupuesto destinado al sector salud (9.7 %) y está muy por encima del presupuesto a protección social (4.1 %), es una muestra de cómo han estado “saqueando” al país. Cabe recordar, que en el pasado hubo una actitud pusilánime de entregar territorio con negociaciones falsas y otras formas que les permitieron a cambio acumular riqueza.
¿Por dónde empezar? No me extraña las declaraciones del actual ministro de Economía, manifestando que la lucha contra la corrupción debe comenzar desde abajo. Como economista sabe que cuando existe un “grave” problema que distorsiona y genera desequilibro en la economía se recurre a un shock o choque para parar de seco y corregirla de raíz. En este caso, el problema es de credibilidad, confianza, legitimidad, político y social, por lo tanto, el “shock” contra la corrupción debe comenzar desde las más altas esferas. Iniciándose a nivel del Gobierno Central y todas sus dependencias. El dicho popular “cuando el rio suena es porque piedras trae”, desde que comenzaron a dar nombres de los nuevos ministros, viceministros, directores, asesores e ir completando la plana de la administración pública, empezaron a “sonar” nombres con pasados “nada santos”. Por lo mismo el presidente Kuczynski, debe honrar su palabra: “si alguien ha cometido corrupción, debe ser sancionado” (4.2.17).
Por casa debe comenzar la “limpieza”, como es evidente, provocaría un impacto, que se trasladaría a los otros niveles de gobierno (regional y municipal), la población podrá recobrar la confianza y sostener la legitimidad que le ha sido otorgada. No hacerlo, sería lo más imprudente, la población tendría la sensación que el actual presidente, también formaría parte de este engranaje de corrupción.