Por: Napzaly Dionicio Ávila
“A grandes males, grandes remedios”, dice un viejo refrán. Precisamente en este tiempo de los escándalos de Odebrecht, que se han convertido en el peor huaico que asola el país, y que acabará con los tristemente célebres dinosaurios de la política peruana, anunciamos la pronta publicación de un libro titulado “El turismo como progreso y desarrollo para Huánuco”. Una propuesta con mucho énfasis sobre la importancia del turismo en nuestra región, ante la carencia de industrias que eleven su estándar socio-económico, y como la salida más viable e inmediata a nuestros problemas.
Tenemos que ser conscientes que la región Huánuco es un lugar riquísimo, privilegiado por la madre naturaleza, con culturas milenarias vivas y una gran biodiversidad de flora y fauna, paisajes interandinos llenos de color y calor humano, monumentos arqueológicos incas y pre incas y una variada gastronomía en todo el ámbito. Cualquiera diría que lo que falta es promover y difundir; pero en lo que hay serias discrepancias es en el hecho que no estamos preparados para recibir al turista. Nos falta una conciencia o cultura. Cultura turística.
¿A quiénes corresponde esta labor? Sin lugar a dudas al gobierno local, regional, nacional y a todas y cada una de las empresas e instituciones comprometidas en esta importante actividad, así como a la ciudadanía en general. No basta decir: “Huánuco está de moda como pregonaba por ahí un alcalde iluso, para que los turistas inunden nuestra región y luego se vayan decepcionados. El turismo requiere de ciertas características, no se puede improvisar de la noche a la mañana. Antes de invitar y promover hay que prepararnos para recibirlos con todas las facilidades y buenos servicios. Para ello se debe capacitar en forma permanente a los que brindan los servicios más utilizados, como transporte provincial y local, hoteles, restaurantes, objetos de arte y establecimientos públicos en general, y la autoridad competente ejercer un estricto control para evitar la desatención y el abuso, categorizando los referidos servicios y otorgándoles premios de estímulo. Cuando ello se haya alcanzado, será el mismo turista el mejor propagandista de nuestra región y podrá decirse alguna vez con justa razón,”Huánuco está de moda”.
Podemos señalar sin temor a equivocarnos, que la región Huánuco, ha sido privilegiada con innumerables lugares turísticos que no son aprovechados ni explotados en su real dimensión, debido a la falta de planificación y decisión política, sobre todo, creatividad, visión e imaginación de nuestras autoridades.
Para que la actividad del turismo funcione y se haga realidad, se debe convocar mediante un concurso público de méritos a profesionales calificados que tengan conocimiento de este campo, y no funcionarios improvisados, inexpertos, advenedizos, parientes y amigos pagando favores políticos, que hacen daño creando incertidumbre e ineficiencia, tanto la oficina regional de Turismo, municipalidades y otros. En muchos casos se han visto que los encargados de dirigir este sector han sido de otras especialidades, como: ingenieros, economistas, abogados, enfermeros, etc. Una realidad que muestra por qué estamos así. Este gran proyecto debe ser asumido por un equipo especializado que ayude a lograr un cambio radical, para empezar a dar los primeros pasos.
La importante labor de fomentar el turismo con fines de desarrollo es una tarea, y al mismo tiempo es un reto para la colectividad, toda vez que se debe asumir un papel fiscalizador y participativo, desde las diferentes actividades que desarrollan, brindando lo mejor de su conocimiento y experiencia, pues el turista necesita ser bien atendido en su alojamiento, alimentación, desplazamiento y trato con educación y cortesía.
El turismo en otras palabras, sería el motor de la economía local, regional y nacional, por tanto las autoridades políticas deberían tomarlo en serio, y contar con una organización sólida con objetivos, metas y fines precisos que alienten la inversión y la generación de empleo, dándole el libre mercado de quienes quieran operar, tanto proveedores como consumidores.
Por otra parte, debemos engancharnos con otros pueblos que ya están marketeados y posicionados en Europa y el resto del mudo, convirtiendo nuestros recursos turísticos en producto, siguiendo el ejemplo de la Unión Europea. Porque el turista no viene por una sola cosa, sino por varias alternativas, como un menú de opciones. En ese sentido debemos repotenciar la ruta “Oro de los Andes”, iniciado con tanto entusiasmo por los alcaldes de las regiones de Huánuco y Ancash; sin embargo la falta de visión, carencia total en aspectos de planificación y desarrollo turístico, así como la gran dosis de mezquindad y ceguera política, desde el año 2002 hasta la actualidad, las sucesivas autoridades, vale decir los alcaldes, no han valorado este gran proyecto, que puede haber sido la solución a nuestros problemas. Hoy en día el PNUD, el Fondo de las Américas y otras instituciones, ya reconocen a esta ruta Oro de los Andes como modelo de desarrollo. Debemos activar la tan mentada industria sin chimeneas, para salir del subdesarrollo, depende de nosotros y de nadie más.



