Por Yeferson Eduards Carhuamaca Robles
El coleccionista de historias y de personajes, ese que cada tarde frente al televisor o leyendo una pequeña revista pirateada me ilusionaba con el anhelo inalcanzable de tener poderes sobrehumanos, como el de volar o expulsar energía por las manos para poder pelear por quienes amo, proteger con mi vida siempre lo bueno y salvaguardar el mundo. Akira Toriyama es ahora parte del otro mundo, lugar en donde en sus narraciones mandó incontables veces a Krilin (el primer amigo de Goku y uno de los personajes más relevantes de Dragon Ball) y a pesar de ello ambos seguirán siendo inmortales por un grato y largo tiempo en la memoria de muchos.
Melancólicamente, las informaciones daban a conocer de la muerte de Akira Toriyama, fue el 8 de marzo que, como una genkidama (poder absoluto de Goku) impactó sobre las diversas generaciones 80, 90, 2000 de niños que ahora son adultos y quiénes despedían al “mangaka” (palabra en japones que designa a un creador de historietas) a lo largo del mundo con asombro y el agradecimiento universal de lo que significó la obra de Akira Toriyama para con sus vidas. Sin embargo, el ilustre mangaka falleció el primero de marzo y por petición suya quiso que no se informara de su muerte sino pasado un tiempo después y así lo hizo la familia quien dio a conocer una semana después y de esta manera tener un luto más íntimo y tranquilo como lo deseaba Toriyama.
Las obras universales son aquellas que de una forma u otra calan en nuestra humanidad y se fusionan con nuestra imaginación, fantasías y anhelos; todo ello se transforma y nos componen de una cierta energía (Ki) para poder seguir la infatigable y, a veces caótica realidad. Desde que me enteré que el creador de uno de los animes más populares a nivel mundial había fallecido fue recordar mi infancia que fue acompañada de muchísimas vicisitudes entre buenas y malas, entre las vivencias más reconfortantes fue el poder apreciar la historia que había creado Toriyama, un anime (dibujos animados que se basan en un manga) una historia fantástica llena de situaciones increíbles que van dándonos a conocer la vida y las acciones del personaje principal llamado Goku, un niño huérfano, muy bueno en artes marciales y que tiene una cola de mono, además que posee una esfera dorada y vive en la montañas. Hasta que conoce a su fiel amiga llamada Bulma, así empieza esta historia en donde podemos observar cómo Goku enfrenta a muchos enemigos fuertes con los que lucha y que muchas veces gana a pesar de estar al borde de la muerte.
Una de la escenas más recordadas y emotivas es el encuentro que tiene Goku con su abuelito, este había fallecido hace un buen tiempo, esta escena conmovedora sucede en el anime en el capitulo 76 donde en un torneo de artes marciales con seres del otro mundo, Goku se enfrenta en la final a su abuelito quien aparece con una máscara, haciendo que Goku no pueda reconocerlo. Después de un gran enfrentamiento, el abuelito de Goku se saca la máscara y es la primera vez en que Son Goku llora desconsoladamente mientras abraza a su abuelo. La obra de Akira no solo te conmueve, también te emociona, de atrapa con la fantasía y las peleas descomunales y la gran versatilidad de historias que nos dejan más que extasiados y que marcó a miles de niños que se convirtieron en adultos y nunca dejaron de seguir viviendo con las historias de Akira. Es por eso que una gran cantidad de adultos que antes eran niños que soñaban volar con la Nube voladora, o hacer un Kame Hame Ha se despidieron de Akira mediante las redes sociales y se puede leer infinidad de anécdotas muy conmovedoras. Por ejemplo, un usuario de Facebook escribe dándole gracias a Akira y se lee: «Gracias por acompañarme en mi niñez, yo soy huérfano y me ayudaste todas las tardes en ese albergue que debía ser fuerte como Goku. Ahora soy adulto y tengo dos hijos y trato de enseñarles que tus obras no solo son de peleas o poderes, sino más bien de ser fuerte ante la adversidad, gracias, maestro Akira por acompañar mi camino».
Aún recuerdo que cuando niños veía con mis hermanos; Zuly era Bulma, Gustavo era Yajirobe y luego nació Lucho quien se parece a Majin Bu gordo, juntos veíamos Dragon Ball y era grato sentarnos y compartir los emocionantes capítulos. Ahora ya adultos podemos decir que hemos tenido una infancia entretenida y alegre, gracias a la creatividad del maestro Akira. Arigato, maestro Akira Toriyama, ángeles fuimos y desde el cielo nos diste semillas de amor, iremos pronto a buscar las Esferas del Dragón, aguarde.




