Encrucijada ambiental en la Amazonía Peruana

La Amazonía peruana, un tesoro de biodiversidad inigualable, enfrenta una encrucijada ambiental crítica. Recientemente, hemos sido testigos de la aprobación de legislaciones que, lejos de proteger, parecen facilitar la depredación desmedida de este pulmón vital. 

En menos de cuatro años, más de 3 millones de hectáreas han sido consumidas por la tala indiscriminada, un hecho alarmante que se ve potencialmente exacerbado por nuevas leyes como la Ley Forestal, que otorgan mayor libertad para explotar estos recursos sin consideración alguna por las comunidades nativas, guardianes ancestrales de estos bosques.

Perú es signatario de convenios internacionales comprometidos con la protección de la Amazonía y su rica biodiversidad. Sin embargo, este compromiso parece desvanecerse frente a decisiones legislativas desconectadas de la realidad vivida por los habitantes de estas zonas, quienes son marginados, olvidados, y ahora, con las nuevas disposiciones legales, enfrentan una amenaza directa a su existencia.

La propuesta de esta nueva ley de reforma forestal ha generado incertidumbre y preocupación, no solo por la falta de claridad en su contenido y objetivos, sino también por la sospecha de que detrás de estas medidas se esconden intereses particulares de congresistas vinculados a grandes corporaciones internacionales. Estas entidades buscarían redirigir la producción hacia cultivos de gran escala, como el aceite de palma, sin considerar las consecuencias ecológicas y sociales devastadoras de tales prácticas.

La extracción irresponsable de maderas preciosas, como el cedro y la caoba, ha dejado ya cicatrices profundas en la Amazonía y en sus comunidades. Legalizar estas prácticas sería equivalente a firmar un certificado de defunción para los ecosistemas y los pueblos indígenas que dependen de ellos.

Estas decisiones basadas en intereses personales, nos dicen mucho del tipo de calidad moral de las autoridades que han sido elegidas. No solo eso, sino también la poca conciencia y alto nivel de ignorancia en que viven. Ya estamos viviendo el cambio climático en todo el mundo y cada año sus consecuencias serán más severas y fatales. Triste pero cierto. Si nosotros como ciudadanos no alzamos la voz y decimos basta, los corruptos de arriba seguirán haciendo lo quieren.