La llegada de Paolo Guerrero a la Universidad César Vallejo (UCV) estuvo rodeada de desprolijidad desde el inicio. A solo 12 días de haber hecho público una contratación con el club poeta, el delantero ahora se encuentra evaluando romper el vínculo debido a amenazas y temas de seguridad en Trujillo.
Así lo confirmó el propio gobernador regional de La Libertad, César Acuña, quien señaló que el mismo día en que Guerrero firmó con la UCV, su madre habría recibido amenazas de extorsionadores pidiéndole dinero.
“A Paolo lo entiendo, el día mismo que se firmó el contrato los delincuentes le amenazaron a su mamá”, indicó Acuña.
De acuerdo a cifras policiales, en 2023 se registraron en Trujillo más de 30 mil delitos, entre ellos 11 mil hurtos y robos. Además, las denuncias por extorsión se incrementaron en 60%. Esto habría hecho dudar a Guerrero sobre jugar en la ciudad. En lo que va del 2024 se produce casi 1 muerte por día en Trujillo.
Incluso tras la declaratoria de emergencia decretada días atrás, el delantero no ha cambiado de parecer. Su entorno habría solicitado garantías de seguridad al Ministerio del Interior tanto para él como para su familia, pero no habrían recibido respuesta positiva.
Sobre la amenaza a Petronila Gonzales, madre de Guerrero, se sabe poco. Solo que pidieron dinero a cambio de no atentar contra la familia. Algo que molestó al jugador fue que se difundiera cuánto ganaría en el club.
El jefe policial de La Libertad, general José Antonio Zavala, señaló que no se ha presentado ninguna denuncia formal sobre las amenazas. Sin embargo, la desprolijidad en el manejo del caso y la filtración del alto sueldo de Guerrero habrían incrementado el riesgo para su familia.
De romper contrato, el jugador tendría que pagar una fuerte suma a la UCV. Pero por ahora, la criminalidad en aumento en Trujillo parece pesar más en su decisión de no jugar allí, priorizando la seguridad de sus seres queridos.




