Por Arlindo Luciano Guillermo
¿Sabes qué hizo Christian Domínguez? En mi rostro apareció un signo de interrogación. ¿Por qué tendría que interesarme? ¿Publicó un libro? ¿Evitó el secuestro a un empresario? ¿Rescató a un niño de un incendio? ¿Ganó el Premio Nobel? Me entero del affaire: infiel contumaz. El ampay fue difundido por un programa farandulero. Si el bodeguero del barrio hubiera sido el infiel, a nadie le importaría. Christian Domínguez, personaje mediático, elevó rating y morbosidad. Compro El Comercio y La República (4-2-2024) para enterarme del asunto. La cereza en el pastel: “Los infieles no cambian, solo descansan”. Tres mujeres, en el almuerzo, sin misericordia, envían al infierno al felón como escarmiento. Reviso los periódicos y encuentro cuatro textos que atrapan mi interés y curiosidad de lector: “La estrategia Grete” (Alberto Vergara, La República. Págs. 10-11), “¿Control de contenidos en redes sociales?” (Erick Iriarte Ahon, La República. Pág. 24), “Arguedas: una mirada cinematográfica” (Jorge Paredes Laos, El Comercio. Pág. 30) y “Joyce, Dublín y Nora” (Carmen McEvoy, El Comercio. Pág. 46).
En “La estrategia Grete”, Alberto Vergara -politólogo, docente en la Universidad del Pacífico, investigador posdoctoral de la Universidad de Harvard, autor de Ciudadanos sin república- plantea el siguiente tema político: ¿qué consecuencias, para le democracia del Perú, producirá “la lotería presidencial” del gobierno de la dupla Boluarte-Otárola y el mechoneo a la presidenta de la república en Ayacucho? Apela hábilmente a un personaje de La metamorfosis de Franz Kafka: Grete, la hermana de Gregorio Samsa, ese agente vendedor infeliz que, al despertar de una pesadilla, se da cuenta que no es él, sino un repugnante insecto. La vida familiar cambia radicalmente, no hay ingresos económicos, aparece la lástima, la encubierta vergüenza y el deseo de liberarse cuanto antes. Grete se apiada del hermano. Sin embargo, cuando Gregorio es descubierto por los inquilinos llora, se frustra y piensa en la muerte de Gregorio; este fallece y llega una aparente tranquilidad a los Samsa. ¿Qué relación existe entre la actitud de Grete y el gobierno de Dina Baluarte? ¿Por qué eligió a este personaje kafkiano? Recordemos que la ficción de Kafka es la metáfora del absurdo con significación filosófica y social. La tesis de Alberto Vergara es que “hace un año comenzó en el Perú la estrategia Grete: la campaña para que modifiquemos la idea que tenemos de ciertos compatriotas, y de esa manera, hacer tolerable y legítimo su maltrato y desaparición”. Entonces a todo aquel que discrepa con el gobierno, pide adelanto de elecciones, fustiga la indecente práctica política de los poderes del Estado y la complicidad de ciertos medios de comunicación, se le terruquea, tilda de caviar, sindica de terrorista, vándalo, narco, poncho rojo o contrabandista. En democracia caben todos los colores, actitudes y opiniones lisonjeras o disidentes; ciudadanos con pensamiento crítico aún seguimos vivos. Hay desilusión, rabia contenida, indignación. No queda más que esperar elecciones, que la ciudadanía se reconcilie con las instituciones, surjan liderazgos probos. En “¿Control de contenidos en las redes sociales?’”, Erick Iriarte Ahon plantea tres premisas: la libertad de expresión es la no censura previa, pero sí el control posterior, “¿si los contenidos afectan las libertades y derechos de terceros? y retiro o eliminación de dichos contenidos. Es recomendable ver autocríticamente El dilema de las redes sociales en Netflix. Las redes sociales, a través inteligentes algoritmos, gobiernan decisiones y preferencias, echan abono al narcisismo y la egolatría. Precisa Iriarte: “…la tecnología no es buena ni mala, pero tampoco neutra, tiene la carga de quienes la usan”. No se concibe la vida social ni laboral hoy sin laptop, tablet o smartphone. El senado norteamericano ha obligado de los directivos de Meta, TikTok y otras tecnologías a responder por el impacto de las redes sociales en niños y adolescentes. Es admirable ver a Mark Zuckerberg disculpándose. Somos testigos excepcionales de cómo en las redes sociales se ejerce perversamente intolerancia radical, odio, racismo, polarización política, insulto, ciberbullying, estafa, ¿Cómo regular estos excesos perniciosos? En nombre de la libertad de expresión circula en las redes sociales ingente información, pero hay consecuencias legales por dicha publicación. Ahí está el freno legal. Una difamación no puede evitarse que se publique, pero sí debe ser sancionada por la ley.
José María Arguedas ocupa un sitial notable en el Perú; la lectura de sus libros es un imperativo moral y cultural para fortalecer que el Perú es un país de “todas las sangres”. En “Arguedas: una mirada cinematográfica”, Jorge Paredes Laos reseña el libro Seis aproximaciones a José María Arguedas (Edit. Horizonte, Págs. 143) del investigador suizo Martin Lienhard. Técnicamente, Todas las sangres es una “novela cinematográfica”. 1. Imágenes en picada. El viejo borracho observa desde el campanario a la multitud de la plaza. 2. Imágenes en contrapicada. La gente mira estupefacta al viejo desde la plaza. 3. Plano general. Salida de la iglesia de una multitud de indios hacia la plaza, gamonales, vecinos notables, ancianos. 4. Plano medio. Adelaide le enjugó el rostro al anciano con un pañuelo. 5. Acercamiento (close up). Don Bruno tenía un rostro agachado y no miró a nadie. 6. Plano detalle (insert). La nariz del viejo parecía haber crecido y haberse afilado más aún. Todas las sangres (1964) tuvo la ambición literaria, luego de Agua, Yawar fiesta y Los ríos profundos, de totalizar e integrar al Perú, con su diversidad cultural, injusticias históricas y brechas sociales. En 1964, la condición del indio era de esclavitud y servidumbre (Léase “El sueño del pongo”) bajo un régimen feudal y autoritario; eran indios y no ciudadanos campesinos. Carmen McEvoy, prestigiosa historiadora, en “Joyce, Dublín y Nora” hace referencia al escritor irlandés James Joyce que publicó Ulises (1922), a Dublín, capital de Irlanda, escenario de las 24 horas de la vida del comerciante Leopoldo Bloom, y Nora Barnacle, “una modesta camarera de Dublín”, que “inspirará el personaje Molly Bloom”, esposa de Leopoldo Bloom, “mujer con la que sostuvo una relación no convencional y con la que mantuvo una correspondencia altamente erótica”. Para reforzar la lectura del texto de McEvoy escuché una conferencia de Jorge Luis Borges sobre James Joyce y Ulises y releí Dublineses, reseña (“breve ensayo”), de Vargas Llosa, incluida en La verdad de las mentiras. Siempre fracasé al leer Ulises, me extravié en sus laberintos narrativos; solo asomé al capítulo 18, el famoso monólogo interior de Molly Bloom.
Los periódicos conectan al ciudadano con la realidad y la opinión democrática, despierta el interés del lector, fomenta el hábito de lectura. Mi primer contacto con el texto escrito fueron los periódicos que mi padre, curtido chofer, en la década del 70, traía de Lima. Un texto literario y sus personajes son metáforas, elaboradas con talento lingüístico, que calzan precisas con la vida cotidiana y del lector.




