La presidenta de Perú, Dina Boluarte, ha anunciado el envío de una delegación ministerial a Puno para abordar proyectos clave y enfrentar la pobreza en la región, marcada por la muerte de 18 personas en protestas antigubernamentales hace un año. Durante una reunión con alcaldes provinciales y distritales, Boluarte se comprometió a revertir la situación de desventaja en Puno de manera sostenible. El viceministro de Construcción y Saneamiento, Jorge Bustamante, presentó el cronograma para el megaproyecto de agua potable y alcantarillado en Juliaca, ciudad donde ocurrieron los enfrentamientos fatales.
El anuncio de la visita ministerial sigue a la confirmación del jefe de gabinete, Alberto Otárola, de que Boluarte no asistirá a la festividad de la Virgen de la Candelaria en Puno, tras peticiones de los familiares de las víctimas para evitar más conflictos. La presidenta, quien ha enfrentado agresiones durante una visita previa a Ayacucho, tiene planeado continuar sus visitas a otras regiones, incluyendo Puno, en un esfuerzo por la reconciliación nacional.
Raúl Samillán, presidente de la Asociación de Mártires y Víctimas en la Protesta Juliaca-Puno, expresó su oposición a la presencia de Boluarte y Otárola en Puno, argumentando que sus acciones solo incrementan el dolor y odio en la región. Samillán también instó a la Policía Nacional y al Ejército a no participar en las danzas festivas debido al sufrimiento causado. La visita de la CIDH a Juliaca durante una procesión con ataúdes y una misa comunitaria resalta la tensión continua en la región




