ENTRE REOS Y LÍOS

Por: Denesy Palacios Jimenez
Son momentos de cambio en Latinoamérica, nos lo decía Gerardo Valdivia García. “Es crucial que se pueda establecer si el rumbo que se está tomando en el momento actual es un fenómeno que vaya a durar en el tiempo, o simplemente algo que se extinguirá con el cambio de algunos líderes, por la vía democrática claro está. Cuando América Latina se subió al caballo de la globalización y el neoliberalismo, todos pensaron, bueno, casi todos, que finalmente había llegado el momento tan ansiado por los pueblos de este continente para encontrar el desarrollo y llevar a sus ciudadanos a niveles mejores de vida. Algunos supieron aprovechar de la situación, y efectivamente encontraron esa tan ansiada meta. Más la mayoría no logró plasmarla en una mejora sustancial de su calidad de vida. Los ciudadanos, que inicialmente festejaron la llegada de reglas de juego claras, finalmente observaron como eran engullidos por grandes capitales, que, para variar, mediante la concursa de los gobernantes de turno, supieron acaparar la riqueza y todo lo demás. El cambio se hacía inminente, y varios líderes supieron reconocer ese sentimiento y aprovecharlo, electoralmente hablando. Ansiosos los gobernados, esperamos el ansiado cambio, pero no cambio por cambio, sino como rechazo a aquellas políticas y fundamentalmente a aquellos individuos que habiendo usufructuado del poder para sí, no supieron conducir a sus pueblos por el mismo sendero. El cambio, tal como lo entendía el pueblo, significaba mejores oportunidades de vida, mejores ingresos, mejor calidad de vida, justicia para todos, justicia social y económica. Los hoy elegidos gobierno, entendieron el cambio como un viraje político más que económico, aunque algunos podrían equiparar uno con otro, ya no es más uno efecto obsecuente del otro. Y queda respaldada esta afirmación por lo siguiente, un gobierno comunista, ya no más significa economía comunista, claro ejemplo es China. Sistema político comunista, sistema económico, capitalista o liberal”.
Hoy, los líderes latinoamericanos, se concentran en armar todo un entramaje de vínculos y relaciones políticas que les permita ejecutar un modelo de tipo socialista, pero asentado en viejos paradigmas, que probablemente se han quedado afincados en el pasado mediato, una de ellas, el volver a nacionalismos cerrados y a veces excluyentes. O, el asumir actitudes de confrontación con aquellos que no comparten su mismo punto de vista o posición ideológica.
El cambio dicen algunos ha llegado para quedarse, pero en cuanto a cambio, sino logra dar respuestas a las necesidades que lo trajeron, muy pronto se verá cambiar. Necesitamos una política económica que incluya a todos los ciudadanos y ciudadanas, que debe ser bien definida y no responder solo al calor de posiciones personalísimas, y por la otra, la disimilitud hoy más manifiesta entre las posiciones de los diferentes países que conforman el concierto latinoamericano, que atrincherados cada uno en su posición, juegan el juego del poder para prevalecer por sobre el otro y que no encuentra aún un sendero único y un objetivo común. Y como lo asevera Gerardo Valdivia, las grandes potencias probablemente están replanteándose la posición que tomarán ante ese escenario confuso e incierto que hoy significa América Latina.
Por su parte, el Perú en el año 2016, vivió un año muy controversial electoral, que con el afán de sacudirnos de la corrupción no se le dio el triunfo absoluto al grupo político de Fuerza Popular, tardía reacción porque ya se había elegido a los congresistas, y después nos dimos cuenta que al no existir requisitos mínimos para ser Congresistas, pues tenemos lo que tenemos, y con el afán de querer gobernar el país este grupo impone gente de su grupo o allegados, en puestos claves, y hasta en quienes deben ser los ministros etc.
Interesante decisión del Ejecutivo al ampliar el alcance de muerte civil para que las personas sentenciadas por corrupción no trabajen en el Estado. A raíz del caso Odebrecht, se ve como los jefes de Estado y personas del Alto Nivel estarían implicados, y creo que no solo es esta empresa, sino es la punta de la madeja que se va a desenredar, para ver el enriquecimiento ilícito y creciente, como es el lava jato, donde implica a varios gobiernos latinoamericanos. Es un logro que la Unidad de Inteligencia Financiera sea fortalecida, es la única forma de evitar el lavado de activos o los enriquecimientos ilícitos. Las medidas tendientes a la seguridad ciudadana deben ser fortalecidas en todo el Perú. Esperamos que la colaboración eficaz, reconozca también en quienes ponen las denuncias para destapar la corrupción enquistada en cualquier institución, no pasen de denunciantes a ser denunciados, como pasaba años atrás.
Finalmente, para nuestra UNHEVAL, ha sido un año muy duro, el grupo consciente que defiende la institucionalidad dio paso a una elección, pensando que las cosas iban a mejorar y que las elecciones iban ser limpias y transparentes, no fue así e inclusive se usaron recursos del Estado (vimos a la ex “Vice rectora encargada” Veramendi, repartiendo revistas y obsequios en la EPG) para favorecer al grupo del ex rector en alianza con los fachos; se denunció las irregularidades de la elección, y hasta ahora esperamos las respuestas; hoy controlan todo: la AU, CU, CF, EPG y ya vemos los resultados repartos de cargos, curso de postgrado a docentes no calificados pero allegados al grupo de gobierno etc. etc. Y lo peor con el abuso de poder y autoritarismo, sacando administrativos que venían años trabajando, cesando a los docentes de 70 años, sin existir reglamento ni para sacarlos ni para ver el grupo de docentes extraordinarios, pero si para dar lugar a los concursos de catedra que ya conocemos, solo para asegurar votos y gobernar por más tiempo, e inclusive siguen fabricando doctores y magísteres, hasta cuándo?
Este año es decisivo para enrumbar la política peruana e institucional ya no queremos más de lo mismo.
Gracias y Buenos días
(*) Profesora Principal Fac. CC.SS UNHEVAL. [email protected]