SOBRE GUSTOS Y COLORES,…

Por: Andrés Cloud
El 2017 promete ser un año halagüeño en materia de publicaciones, pues Ediciones Rocinante, subsidiaria del Grupo Amotape S. A. C de Lima, acaba de editar dos libros: el relato novelesco Los hermanos Dominguito (diciembre, 2016) de Sebastián Maguiña (¿?) y el refranero Paremiología española de Luis Hernán Mozombite (enero, 2017). Con relación a este último cabe precisar que cancionero es la colección o conjunto de canciones; poemario, de poemas; himnario, de himnos; refranero, de refranes y así por el estilo. Paremiología, por su parte, es el tratado o estudio de la paremia o refrán, pariente muy cercano de proverbios, adagios, sentencia y otras expresiones similares.
En tal sentido, Paremiología española es un estudio instructivo sobre el tema y que consta de varios apartados. En primera instancia se propone un deslinde semántico entre términos afines y de cercana sinonimia, tales como paremia, adagio, aforismo, apotegma, máxima, proverbio y sentencia. Páginas más adelante se da cuenta de una innecesaria referencia bibliográfica sobre el tema, así como algunos alcances sobre su aplicabilidad en los concursos de admisión a las universidades e institutos superiores, en el ámbito específico de aptitud verbal y comprensión de lectura. Y finalmente, se hace acopio de un considerable listado de refranes y expresiones similares (a manera de lexicón) dispuestos en orden alfabético, salvo aquellos cuya primera palabra es un artículo en singular o plural. Y a continuación de cada una de ellos, se consigna una ajustada síntesis de su respectiva significación, enseñanza, interpretación, contenido, moraleja, etc. “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”. (Destaca lo mucho que vale la experiencia). “A falta de pan (sic), buena son las tortas”. (Hay que conformarse con lo que se tiene, a falta de otra cosa mejor)¸ “Dos gallos en el corral, (siempre) se llevan mal”. (Donde hay más de un líder siempre habrá dificultades).
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Y a propósito de todo lo anterior, es oportuno referir la presencia y función del refrán y similares en la literatura en español. En ese aspecto, quien preside el festín lingüístico sobre el asunto de hecho es Miguel de Cervantes y los miles de refranes y otro decires similares en sentido figurado, presentes como almácigos en Don Quijote de la Mancha. Dos tipos de refranes: librescos y con sílabas contadas (arte menor) y rima consonante entre los hemistiquios, es decir, el antecedente y el consecuente. “No con quien naces, sino con quien paces”; “En los nidos de antaño, no hay pájaros hogaño”. “A Dios rogando, con el mazo dando”. Un ejemplo contextuado al respecto con la típica jerigonza sanchopancesca “Sancho respondió que él quería concluir con brevedad aquel negocio, con la sangre caliente y cuando estaba picado el diente, porque en la tardanza suele estar muchas veces el peligro (…) y que más vale un toma que dos te daré y el pájaro en la mano que el buitre volando” (Don Quijote de la Mancha. Segunda Parte. Cap. LXXI).
Otros autores españoles que privilegian el refrán rimado (medio hermano del pareado o dístico en la versificación) son el autor anónimo de El lazarillo de Tormes, Quevedo y Góngora y Argote: “Ande yo caliente, ríase la gente”; “De tanto andar con el vicio, tienes al fin un oficio”; “Aunque se vista de seda; la mona, mona se queda”.
Y en el Perú, quién mejor que don Ricardo Palma. Sobre todo el Palma pícaro, zumbón, travieso, desenfadado, anticlerical: “En el día, beata mojigata; en la noche, pizpireta calata”; “El que a una mujer viste, también de hecho la desviste”.
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Los hermanos Dominguito, por su parte, es un relato escrito en tercera persona, de corte tradicional, ambiente andinista y lenguaje convencional. En los siete breves capitulillos con su respectiva ilustración, se narra con muchos altibajos la simbiosis humano-animal de “dos hermanos de leche” que llevan el mismo nombre por haber nacido un día domingo y en la misma fecha: el bebé, niño, infante, adolescente y joven Domingo; y el ternero, becerro, eral, torete y toro negro Domingo. El relato empieza precisamente por el final, con el sacrificio del animal por manos humanas: “Su hermano lo abrazó, y unas grandes lágrimas se deslizaron por el negro rostro de Dominguito, pesando en que ya nunca más lo volvería a ver. En este instante, cerró los ojos y sintió que algo frío (un puñal) penetraba hasta su corazón haciéndolo mugir de un inmenso dolor que lo paralizó al instante”. (13).
Ayancocha, enero 26 del 2017.