En Huánuco, nos encontramos frente a una necesidad imperiosa y largamente postergada: la construcción de la carretera Ambo-Yanahuanca-Oyón. Este proyecto, que lleva ya dos décadas en el tintero, representa una vía esencial para el desarrollo y la integración de no solo nuestra región, sino también de Junín, Pasco, San Martín y Ucayali.
El colapso de la carretera Central, saturada y mal mantenida, subraya la urgencia de este proyecto. Fue durante la reunión de presidentes de las cámaras de comercio donde el expresidente de la Cámara de Comercio de Huánuco, Roberto Refulio, puso en evidencia la necesidad crítica de esta obra. Refulio destacó su importancia estratégica no solo para el transporte y el comercio, sino también como una puerta al potencial turístico de la región.
Sin embargo, lo más desalentador es la aparente falta de interés y la visión limitada de nuestras autoridades locales y regionales. Su pasividad y posible egocentrismo están obstaculizando un proyecto que beneficiaría a un conjunto amplio de regiones, mejorando la conectividad, el comercio y el turismo. Lugares como el bosque de piedras de Huayllay o las aguas termales de Yanahuanca podrían recibir un impulso significativo con la realización de esta carretera.
Según Refulio, la obra requeriría una inversión de 25 billones de soles, y aunque su ejecución podría demorar años debido a la burocracia nacional, una acción decidida y conjunta de las autoridades podría acelerar el proceso. Es imperativo que nuestros líderes regionales se involucren directamente, realizando gestiones ante el Ministerio de Transportes y Comunicaciones y Provías Nacional, para hacer realidad esta esencial infraestructura.
Desde este medio, instamos a nuestras autoridades a adoptar una perspectiva más amplia y a reconocer la importancia de esta carretera para el futuro de nuestras regiones. Este no es solo un proyecto de infraestructura, sino una inversión en el futuro, una oportunidad para mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos y abrir nuevas posibilidades para las generaciones venideras.
Es hora de dejar de lado las diferencias y trabajar unidos por un objetivo común que beneficiará a millones. La carretera Ambo-Yanahuanca-Oyón no es solo un proyecto más en la lista de pendientes; es una necesidad apremiante y una oportunidad de oro para el progreso regional que no podemos permitirnos ignorar más.




