En el corazón de una de las regiones más pobres del Perú, la provincia de Pachitea, se despliega un escenario de abandono y negligencia que no puede ser ignorado. Las vías de acceso a esta provincia, clave para la economía local y nacional, están en un estado lamentable, lo que constituye una barrera insuperable para el progreso y bienestar de sus habitantes.
Es responsabilidad de Provías Nacional, junto con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, asegurar que estas carreteras sean adecuadamente mantenidas. Sin embargo, el olvido parece ser la norma en esta región, donde los caminos se encuentran repletos de huecos y baches, convirtiendo cada viaje en una odisea peligrosa y costosa.
Ingeniería Civil de UDH celebra aniversario con actividades académicas y cívicas
Este deterioro no solo impacta directamente en la calidad de vida de los residentes, sino que también afecta de manera significativa a los agricultores de la provincia. Pachitea, conocida como la despensa del país, enfrenta enormes desafíos para transportar sus productos a los mercados de Huánuco y Lima. Los granos y tubérculos que con tanto esfuerzo se cosechan en las alturas de la región, incluyendo variedades de papa de alta calidad, corren el riesgo de perder su valor debido a los elevados costos de transporte y las demoras ocasionadas por el mal estado de las vías.
La situación actual es inaceptable. No podemos permitir que los campesinos, quienes trabajan incansablemente para alimentar a la nación, sean los más perjudicados por la incompetencia y la falta de atención de las autoridades competentes. Es hora de que Provías Nacional y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones tomen cartas en el asunto y cumplan con su deber de mantener y mejorar estas carreteras esenciales.
La promesa hecha hace 20 años de rehabilitar la carretera Rancho-Panao-Codo del Pozuzo sigue siendo eso, una promesa. Los habitantes de Pachitea merecen más que palabras vacías y políticas de corto alcance. Requieren acciones concretas y responsables que aseguren el mantenimiento y la mejora de sus carreteras, garantizando así la viabilidad del transporte y el comercio en la región.
Desde este diario, hacemos un llamado a las autoridades para que actúen con urgencia y eficacia. Es imperativo que se asignen los recursos necesarios y se implementen las acciones requeridas para garantizar que las carreteras de Pachitea estén a la altura de las necesidades de sus habitantes y de su crucial papel en la economía nacional. El progreso y el bienestar de Pachitea no pueden seguir siendo víctimas de la desidia y el olvido.




