El costo social y humano de la anemia puede ser devastador

En un estudio realizado en India denominado, “Social Costs of Iron Deficiency Anemia in 6–59-Month-Old Children in India”, se demuestra que la anemia afecta de manera desproporcionada a los menores de cinco años, una etapa crítica para el desarrollo cognitivo y físico. Esta condición, caracterizada por una deficiencia en la cantidad o función de los glóbulos rojos, es especialmente prevalente en comunidades donde la inseguridad alimentaria y el acceso limitado a servicios de salud adecuados se hacen eco de una problemática mayor.

Desde la perspectiva económica, los hallazgos revelan una espiral de implicaciones negativas. Los costos asociados al tratamiento médico, aunque considerables, palidecen en comparación con las pérdidas a largo plazo en productividad. Niños anémicos a menudo enfrentan retos en el aprendizaje, resultando en una menor acumulación de capital humano. Este fenómeno reduce la capacidad de contribuir de manera plena a la economía en su etapa adulta, lo cual puede traducirse en una reducción del PIB de hasta un 2%, según proyecciones conservadoras.

Sin embargo, el verdadero costo de la anemia infantil trasciende las cifras económicas. El impacto social y humano se refleja en generaciones de jóvenes cuyo potencial queda truncado por una condición prevenible y tratable. La falta de vigor físico, el menoscabo en la capacidad de concentración y la merma en la confianza para enfrentarse a desafíos educativos y profesionales, son apenas la punta del iceberg. Las consecuencias se extienden hacia un deterioro de la calidad de vida y un aumento en la vulnerabilidad social.