En la Franja de Gaza, la tragedia se cierne sobre la población más vulnerable. Según datos de UNICEF, la escalada del conflicto entre Israel y Hamas ha convertido esta región en una zona de alto peligro para los menores, con un niño palestino perdiendo la vida cada 10 minutos desde el comienzo de las hostilidades el pasado 7 de octubre.
La guerra no solo ha traído muerte, sino también una crisis humanitaria sin precedentes: al menos 4000 niños han fallecido, más de 8.000 han sido heridos y otros 1250 permanecen desaparecidos bajo los escombros, reportó el Ministerio de Sanidad de Gaza este 5 de noviembre. Los ataques han alcanzado incluso centros educativos, con UNICEF condenando el bombardeo de dos colegios que resultó en la muerte de 35 personas, incluidos niños.
“Ser padre en Gaza es una maldición”, lamenta Ahmed Modawikh, quien perdió a su hija de 8 años. La esperanza se desvanece día a día en Gaza, con la infraestructura vital para la vida de los menores devastada, reconoce Ayed Abu Eqtaish, de Defensa de los Niños Internacional.
Desde Israel, la respuesta es de rechazo a las cifras ofrecidas por el Ministerio de Sanidad de Gaza y la justificación de su respuesta militar alegando que Hamas utiliza civiles como escudos humanos. Un video distribuido por el Ministerio de Exteriores israelí ilustra cómo, según ellos, Hamas sitúa infraestructuras militares junto a espacios civiles.
El primer ministro Benjamin Netanyahu ha defendido las tácticas de las Fuerzas Armadas israelíes, aunque comentarios del ministro de Patrimonio, Amichai Eliyahu, sobre un posible uso de armas nucleares han causado conmoción.
En medio de este fuego cruzado, UNICEF hace un llamamiento para proteger a los niños y civiles, subrayando que en la Franja de Gaza actualmente “no hay ningún lugar seguro para los niños”. Con casi la mitad de su población menor de edad, la crisis humanitaria que enfrentan los niños en Gaza es una sombría realidad que demanda atención y soluciones urgentes.




