En un marcado contraste de diplomacia internacional, varios países latinoamericanos han expresado su repudio al reciente bombardeo en el campamento de refugiados de Yabalia en Gaza, con Argentina y México liderando la condena y llamando a la acción internacional frente a lo que se teme son violaciones al derecho internacional humanitario.
El Gobierno argentino criticó la escalada de violencia, subrayando que, aunque reconoce el derecho a la defensa legítima, la intensidad y el impacto sobre la población civil de los bombardeos israelíes sobrepasan los límites aceptables. El ataque al campamento, que dejó un saldo de 50 personas fallecidas y numerosos heridos, incluyendo niños, ha llevado a un llamamiento urgente por parte de Argentina para detener los ataques a la infraestructura civil y la inmediata facilitación de la asistencia humanitaria.
México, por su lado, ha elevado sus críticas ante la ONU, donde su representante, Alicia Buenrostro, no solo ha denunciado la desproporción de los ataques israelíes sino que también ha exigido la liberación de los rehenes y el levantamiento del sitio a Gaza. La diplomática ha abogado por una solución de dos Estados, con seguridad para Israel y viabilidad para Palestina.
La firme postura de Bolivia se manifestó en la ruptura de relaciones diplomáticas con Israel, como medida en protesta por lo que el Gobierno de Luis Arce calificó como una “ofensiva desproporcionada”. El exmandatario Evo Morales apoyó la medida, sugiriendo que aún se podría hacer más.
En un tono más mesurado pero igualmente significativo, Colombia y Chile también han mostrado su desacuerdo con las acciones de Israel. El presidente colombiano Gustavo Petro ha sido particularmente vocal, sugiriendo que los actos de Israel rozan el genocidio, mientras que el presidente chileno Gabriel Boric ha hecho hincapié en la necesidad de una tregua y asistencia humanitaria para Gaza.
Hamás, por su parte, ha acogido con gratitud las medidas de Bolivia, así como los llamamientos de Chile y Colombia, viéndolos como un apoyo a su causa. La respuesta de Israel ante las críticas ha sido variada, condenando a Bolivia por apoyar lo que considera terrorismo e instando a Chile y Colombia a no alinearse con los partidarios de Hamás y a reconocer el derecho de Israel a defenderse.
Este complejo entramado de reacciones diplomáticas pone de manifiesto las tensiones y la presión internacional que rodean al conflicto israelí-palestino, y cómo estos eventos recientes están remodelando las alianzas y la percepción global de la crisis en Medio Oriente.




