LA RIQUEZA DE SER UN PAÍS ANDINO

LA VOZ DE LA MUJER

Denesy Palacios

10.10.2023

Existe un viejo proverbio chino que dice “Quien controla las montañas, controla los ríos” que indica cierta relación al desarrollo alcanzado por los antiguos peruanos, que según estudio del antropólogo huanuqueño Cesar Fonseca Martell en la quebrada de Chaupiwaranga, establece el control de pisos ecológicos para el control eficaz del sistema productivo andino.

En el pasado el maíz y la papa eran el sustento principal de la población andina. Y si observamos actualmente es el principal sustento de nuestra poblacional, especialmente el alto andino; porque en la amazónica la yuca y el plátano son la base de su alimentación, y bueno en la costa es el maíz, la yuca, el camote, zapallo, algunas menestras como las zarandajas y el llamado frejol de palo, que por supuesto se ve enriquecida con pescado.

El peruano milenario resolvió y equilibró la relación hombre-naturaleza con una tecnología propia que permitió dominar los pisos ecológicos con una diversidad productiva que garantizo la seguridad alimentaria, y que, gracias a los trabajos etnológicos en Huánuco, John Murra en la década del sesenta pudo señalar el control vertical de los Pisos ecológicos de los grupos étnicos preincas como los chupaichos.

En la Colonia, se disloca este sistema, dando mayor importancia a la minería extractiva y el desarrollo costero para exportar dichos recursos (Jauja sería cambiada por Lima como capital del país).

Durante la República se continuó esa tendencia, agregándose con el auge del guano de islas, el desarrollo de cultivos para exportación como la caña de azúcar, el algodón y la lana.  Sin embargo, las poblaciones de zonas altas pasaron a ser olvidadas, llegando a un estado actual de pobreza y extrema pobreza.

Mientras en la costa se desarrollaba una creciente centralización en desmedro de la sierra y selva peruana.  Así se construyeron irrigaciones, para reforzar la agricultura de exportación en Majes, San Lorenzo entre otras; sin embargo, crearon el problema de la salinización de tierras ubicadas en las partes bajas y la rápida colmatación de los reservorios.

En 1974, durante las practicas preprofesionales en la Estación Experimental de Andenes en Cusco; donde sobre la base de las terrazas incaicas un grupo de estudiantes de la UNALM   visiono el futuro desarrollo rural integrado con base en las microcuencas andinas.

En 1981 se crea el Proyecto Nacional de Manejo y de Cuencas Hidrográficas y Conservación e Suelos – PRONAMACHCS con la finalidad de restituir la importancia de las partes altas de las cuencas y sentar las bases en el futuro de un programa integral de gestión y manejo de cuencas.

En 1992, se realizó una evaluación de la Unidad Agrícola Familiar bajo el enfoque de sistemas en la Microcuenca Huarmiragra, en Huánuco en un análisis ecológico, económico, social y político-institucional. Se estableció un Macrosistema que incluía a la Microcuenca Huramiragra, con 3 pisos ecológicos (Yunga, quechua y Suni). Se reconocieron 6 Mesosistemas (Tomaiquichua, Retamayoq, Lucmas, Armatanga, Chinchubamba y Estanco).

Es decir, si valoráramos la riqueza ecológica con la cual contamos, no tendríamos los problemas de desnutrición, anemia y hasta tuberculosis que aun persiste en el sector de la población empobrecida y a eso había que sumarle la evolución ontológica o wiñay, que son la razón de nuestra vida o Kausay, porque desde la cosmovisión Andina, esta evolución es integral, en todos los planos de la existencia; cuanta falta nos hace mirar el legado que tenemos de  nuestra gran cultura andina para retomar el camino correcto.

Lógicamente que la educación juega aquí un papel importante, porque significaría tomar la gran sabiduría de nuestros ancestros para asumir el gran reto del desarrollo, y esta gran sabiduría reposa en valores.