La reciente inauguración de un modesto puente colgante que da acceso al templo de las Manos Cruzadas de Kotosh ha abierto un debate sobre el potencial turístico de Huánuco. Aunque la iniciativa es digna de aplauso, está plagada de interrogantes que necesitan respuestas antes de proceder con optimismo excesivo.
Las autoridades municipales han anunciado que el proyecto se ejecutará en solo tres meses, pero sin un plan concreto, estudios de viabilidad o un expediente técnico en mano. Se cuestiona la capacidad de las autoridades, como el mencionado Don Teófilo Loarte, para emprender un proyecto de tal envergadura sin la experiencia en el ámbito turístico.
La ciudad y la región tienen un legado histórico y arqueológico que podría atraer a visitantes, pero hasta ahora, sitios como Shilla-Kotosh están olvidados, convertidos en vertederos y refugios para delincuentes. Si el desarrollo turístico es una meta seria, primero hay que preservar y promocionar lo que ya existe.
El desafío no es solo patrimonial; también es infraestructural. Para atraer a un mayor número de turistas, tanto nacionales como internacionales, se requiere la modernización del aeropuerto de Huánuco.
La fallida iniciativa del circuito ciclístico impulsada por el alcalde Villavicencio y Teófilo Loarte sirve como una lección sobre los peligros de la falta de planificación. La experiencia muestra que la emoción del momento no puede ser el único motor para lanzar proyectos ambiciosos.
Los expertos en turismo y empresarios locales han señalado que no existen las condiciones actuales para un programa turístico a gran escala. No basta con tener la intención; se necesita una planificación meticulosa, consultores verdaderamente capacitados y estudios técnicos detallados.
La promotora turística Carola Córdoba lo ha dicho claramente: la falta de un estudio definitivo y aprobado es el principal obstáculo. Necesitamos preparar a la próxima generación o traer expertos de otras regiones para implementar un programa turístico realmente efectivo.
En resumen, el potencial turístico de Huánuco es indiscutible, pero la falta de preparación y planificación pone en riesgo cualquier intento de capitalizarlo. Las autoridades deben actuar con prudencia y responsabilidad, respaldando sus iniciativas con investigación y planeación sólidas. No permitamos que la emoción de una inauguración simbólica nos haga perder de vista las complejidades de un desarrollo turístico sostenible y exitoso.




