Ya era tiempo de que alguna institución en esta ciudad hable claro con relación a los Registros Públicos por muchas razones.
Que dependemos de Huancayo gracias a las gestiones realizadas por el entonces jefe abogado Fernán Panduro, quien solicitó el funcionamiento de la jefatura zonal en la ciudad de Huancayo y se desempeñó como jefe en esa ciudad.
Desde la década del noventa, nos convertimos en cola ratón en lo que respecta a los Registros Públicos, porque la oficina de Huánuco no tiene capacidad de resolución y todo tiene que hacerlo Huancayo, con el consiguiente perjuicio y demora para los usuarios de Huánuco. Curiosamente a la sede de Huánuco no le es permitido tener técnicos especialistas y con capacidad de resolución de casos, como los del catastro; mientras que en Huancayo se tiene una satelital cuyos datos que proporciona no coinciden con la realidad, a lo que se suma el temor de esta sede de resolver problemas tan domésticos y lo pueden hacer. ¿Acaso debemos eternamente depender en todo de esa ciudad?
Igual sucede con EsSalud. ¿Hasta cuándo no podremos tener profesionales capaces de ejercer cargos directivos de jerarquía? No les dan la oportunidad.
Felizmente en el Gorehco y en las municipalidades laboran huanuqueños formados en estas universidades, sin necesidad de traer gente con fama no tan sana.
Una muestra de la dependencia es que hasta la fecha no sueltan los recursos para el nuevo hospital. Qué les importa a los funcionarios de la Incontrastable que la oficina de Huánuco exista o no. Cuando las quejas o reclamos vuelven del tribunal o del Poder Judicial, recién autorizan los trámites.
Pero curiosamente, en la oficina de los Registros Públicos de Huánuco se dieron registros raros como el de la venta de los terrenos de propiedad del Colegio Leoncio Prado por parte del inquilino al señor Alfredo Carrión, caso que hasta ahora sigue en litigio.
Se aplaude las palabras fuertes y necesarias del decano del Colegio de Notarios, cuyos profesionales son los que sufren los atropellos de los Registros Públicos.



