Una noche en la que Perú demostró que el fútbol es más que un juego, se llevó a cabo la segunda fecha de las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial 2026. A pesar de un doloroso gol de Marquinhos en el minuto 90 que nos negó un punto, la Bicolor mostró que Brasil no es invencible y que Lima puede ser un fortín inexpugnable.
Desde los primeros instantes, se sintió la pasión peruana en el Estadio Nacional. La selección de Juan Reynoso dejó en claro que venía a dar la batalla. Con una táctica agresiva, Aldo Corzo y Andy Polo se convirtieron en pesadillas para la defensa brasileña, demostrando que el Scratch no tendría una noche fácil.
La defensa peruana, sólida y atenta, neutralizó los intentos de Neymar y compañía, llevando a la frustración de los pentacampeones mundiales. No una, sino dos veces, la tecnología del VAR se inclinó a favor de la justicia al anular goles brasileños, ambos por posición adelantada. Pedro Gallese, nuestro arquero, fue otro héroe de la noche, con paradas que mantuvieron la esperanza hasta el final.

El debutante Joao Grimaldo, de apenas 20 años, puso su sello en la cancha con una actuación prometedora, cubriendo la banda derecha y mostrando destellos de buen fútbol que auguran un futuro brillante para la selección peruana.
Brasil, en cambio, mostró signos de agotamiento y desesperación. Las decisiones tácticas del entrenador Fernando Diniz Silva, aunque resultaron en una victoria de último minuto, reflejaron el nerviosismo de un equipo que se veía ahogado por la presión peruana. De hecho, los cambios de último momento y las continuas interrupciones dieron la impresión de que Brasil respiró aliviado cuando el árbitro pitó el final del partido.
Nadie puede negar que la selección brasileña tiene talento, pero esta noche en Lima, el mundo vio que ese talento fue llevado al límite por un equipo peruano lleno de coraje y determinación. Y aunque no obtuvimos los puntos, la Bicolor mostró un fútbol que merece reconocimiento y que nos llena de esperanzas para lo que vendrá en estas eliminatorias.





