Corea del Norte podría estar encontrando la ventana geopolítica que ha buscado desde hace tiempo gracias a la actual guerra en Ucrania. Según informes, el líder norcoreano, Kim Jong-un, planea un inusual viaje a Rusia este mes para discutir la posible ayuda militar a Rusia. La movida podría permitir a Corea del Norte obtener tecnología armamentística crucial y posicionarse como un socio geopolítico relevante, especialmente ante la intensificación de las tensiones entre Estados Unidos y Rusia.
La Casa Blanca ha emitido advertencias sobre el envío de proyectiles de artillería y cohetes por parte de Corea del Norte a Rusia. Las relaciones bilaterales entre ambos países, aunque tradicionalmente fuertes, habían experimentado ciertos altibajos. Ahora parece estar consolidándose nuevamente debido a una visión de mundo compartida.
Analistas como Lee Byong-chul, del Instituto de Estudios del Extremo Oriente de la Universidad Kyungnam, ven esto como una situación beneficiosa para ambas partes. Corea del Norte ha lidiado con desafíos en su programa de misiles y enfrenta presiones económicas, frentes donde Rusia podría ofrecer ayuda significativa.
Este acercamiento también plantea preguntas sobre el impacto que la ayuda norcoreana podría tener en el conflicto ucraniano, dado que Corea del Norte podría tener un excedente de municiones debido a su inactividad militar desde 1953. Lee señala que la disponibilidad de estas municiones podría representar un “combustible adicional al fuego” en la guerra en Ucrania.




