Entre la mística y un gobierno inteligente

Escrito por: César Augusto Kanashiro Castañeda

Se define “Mística” como una actividad espiritual, quizás incluso divina, que aspira a conseguir la unión o el contacto con el alma, divinidad.

El concepto “Mística de lo Público” se refiere al conjunto de valores que engloba el amor por lo público. La vocación por un sistema de todos, un sistema que sea capaz de dar respuesta útil a la sociedad, que engloba a aquellas personas que en su día a día tienen un ideario de servicio público, y como no decirlo, aquellas personas que lo hacen desde el amor por su profesión.

Y, por otro lado, el gobierno inteligente (Smart Government), no solo engloba las políticas que promuevan la incorporación de las TIC en su modelo de relación con la ciudadanía, sino que además engloba todo aquello relacionado con la participación, el gobierno abierto, la transparencia, la rendición de cuentas, entre otros objetivos.

Para poder conseguir estos objetivos, la administración pública debe mejorar su capacidad institucional y su inteligencia. Empezando por mejorar la capacidad legislativa, adaptándola a los nuevos tiempos y continuar por la mejora organizativa, sobre todo mejorando trabajando la inteligencia colectiva.

Las administraciones públicas tienen las funciones de:

  1. Velan por la igualdad, porque esa igualdad supone progreso, porque las administraciones proporcionan equidad y porque trabajan por el bien común. El “Mercado” desde luego no vela por ninguno de estos valores.
  2. Tienen legitimidad democrática, porque el sector público es de todos, sus dirigentes lo elegimos entre todos. Puede que el sistema no sea perfecto, pero trabajemos para que lo sea.
  3. Dan estabilidad. Necesitamos la administración porque nos une y vela por las reglas del juego. Permite tener una perspectiva de proyectos a largo plazo, darle coherencia y visión.
  4. Y porque se han convertido en un Metagobernador, que tiene que contrapesar el poder que están ejerciendo las multinacionales digitales, que prácticamente se han convertido en cuasimonopolios.

Por lo tanto, nos encontramos ante grandes retos, necesitamos simplificar nuestra administración, conseguir una administración donde la información fluya, fácil, de altas capacidades y rápida como una autopista:

● Una administración abierta a la participación del exterior, que se convierta en un reflejo de la sociedad.

● Una administración conectada a las redes del territorio, conectada a otras administraciones y sobre todo conectada a sí misma.

● Una administración en continuo movimiento, que pase de su estado estático a un estado dinámico, con capacidad de cambio, con capacidad de adaptación, con estructuras flexibles y con servicios adaptables.

● Una administración común, de software abierto, que intercambia conocimiento con otras y que huya de soluciones cerradas.

Los intermediarios que no aportan valor desaparecen, es lo que está pasando en esta nueva sociedad. ¿Qué está pasando con el comercio tradicional? ¿Qué va a pasar con los bancos? y la pregunta del millón: ¿Qué va a pasar con aquellas administraciones que no aporten valor?

Por lo tanto, tenemos que actuar y aprender del ecosistema actual, ¿cómo podemos hacerlo?:

  1. Las personas en el centro, que participen como coproductores de los servicios, que participen en el diseño y puedan aportar distintas miradas.
  2. Funcionar como un startup. Una organización con gran capacidad de cambio, que desarrolla productos o servicios de gran innovación, altamente deseados, donde su diseño y comercialización están orientados completamente al cliente.
  3. Con metodologías que las hagan más ágiles a la hora de diseñar los servicios.
  4. Utilizando técnicas de nuevos acontecimientos de su entorno y del mundo (Cool Huntig) en el sector público, que no es más que la ciencia y el arte de leer, interpretar y decodificar las tendencias. Que lo podemos simplificar en: Entender lo que está ocurriendo e incorporar estas disrupciones.
  5. Aprovechar el empoderamiento de la ciudadanía, es decir, que participe no solo en el diseño sino en todo el proceso que genere valor del servicio.

Para poder poner en marcha una transformación digital en nuestra organización es imprescindible:

● Poner en marcha nuevas herramientas que nos den nuevos enfoques, soluciones creativas. Para ello se necesitan espacio y tiempo para la reflexión, para pensar y para reinventarse, enfocar las energías en la solución y por supuesto habilitar espacios de creación.

● Identificar las resistencias al cambio: Falta de información (ambigüedad, miedos, beneficios no percibidos), Factores históricos (experiencias incompletas, errores), Amenaza al status quo (ganar, perder, antigüedad) y Amenazas al poder (toma de decisiones, generadores de influencia).

● Organizar la gestión del cambio: creación de los equipos, búsqueda de aliados, negociación y contraprestaciones, etc.