Los pobladores de esa provincia paralizaron sus actividades para hacer llegar su voz de protesta ante las promesas incumplidas durante tantos años. Por décadas, los pobladores esperan tener una buena carretera para movilizar sus cosechas a los mercados peruanos sin el peligro de que se pierdan por huaicos o derrumbes, y además para evitar la contaminación por el polvo que año tras año perjudica la salud de niños, jóvenes y ancianos.
El paro fue acatado totalmente en todos sus distritos. Los gallardos pachiteanos dijeron basta de mecidas, basta de engaños, basta de mentiras, en alusión especial al gobernador Rubén Alva, quien el 25 de abril de 2015 ofreció impulsar la construcción de los tramos que faltan con un pool de maquinarias, lo cual hasta la fecha no ha cumplido. Igualmente recordaron el engaño y traición del entonces congresista y ministro Víctor Joy Way Rojas, quien se cambió de apellido siendo el segundo hombre más poderoso de la dictadura de Fujimori.
Debemos recordar también que en agosto de 1961 se inauguró el primer tramo de la carretera entre Rancho, Panao, Chaglla y Rumichaca, siendo senador el médico Carlos Showing Ferrari; posteriormente se hizo un ripiado con el diputado Jofré Fernández, pero como un paliativo y no un trabajo serio, ahora se está gastando millones solo para la conservación y no ensanche y pavimentación, siendo el Consorcio Vial Selva Central que realiza un pésimo trabajo, solo para cumplir y sin la supervisión adecuada.
Los alcaldes, autoridades de todos los sectores y especialmente los productores de papas, han arriesgado su economía para sumarse a la protesta. Un gran número de pobladores llegaron a las oficinas del Gobierno Regional pero no encontraron al gobernador porque se había ido a la provincia de Leoncio Prado, en un gesto de desprecio a los panatahuas, indigno de una autoridad de su rango, quien sabiendo que iba a realizarse el paro debió por lo menos recibirlos por cortesía.
Este es solo un paro preventivo. Ayer el gerente regional Gustavo Alvarado propuso a los pobladores a que desistan de su protesta y que se abra el diálogo, lo cual se debería hacer. Sin embargo, con la experiencia de las autoridades anteriores esa palabra ha perdido valor, y lo que realmente significa lenguaje coloquial es alargar el tiempo para que la siguiente autoridad agarre esa papa caliente y que el pueblo siga con su problema.



