EL PROCESO DE LA COMUNICACIÓN Y SUS ELEMENTOS

EL PROCESO DE LA COMUNICACIÓN Y SUS ELEMENTOS

Por Arthur Chávez

“En un proceso comunicativo, el que envía el mensaje es el emisor y el que lo recibe el receptor. La información transmitida es el mensaje, el cual se construye haciendo uso de un código y se transmite mediante el canal. El tema del mensaje es el referente y todo ocurre en una realidad o contexto”. El texto anterior es un parafraseo de lo que se suele enseñar cuando hablamos de un proceso comunicativo o, en término más comunes, de la comunicación. Sin embargo, ¿mencionar los elementos de la comunicación, será mostrar el “proceso”? Un proceso es, como lo dice el diccionario, un conjunto de fases sucesivas; por lo tanto, tiene un inicio, un desarrollo y un final, del cual se obtiene un producto. Si volvemos a leer el texto introductorio, no se observa de ninguna manera un proceso, solo una mención de sus partes constituyentes.

Entonces, ¿cómo ocurre dicho proceso?

Todo inicia con una NECESIDAD. El proceso comunicativo nace de un deseo de transferir una información motivado por una necesidad, puede ser desde la carencia de algo hasta el simple hecho de querer mostrar una satisfacción. En ese sentido, el “chisme” también se muestra como necesidad de transferir información. Mientras esto no ocurra, cualquier ser humano está en un estado de pasividad, así que no es aún ni emisor menos receptor. 

Juan está sentado en su carpeta mirando por la ventana pensando en lo que hizo ayer. Juan, entonces, se haya en su estado de pasividad. De pronto, recuerda que debe cobrarle una deuda a Felipe. En la mente de Juan apareció una idea: la deuda, dicha idea es una representación de algo real, y es el primer elemento de la comunicación en surgir, se denomina REFERENTE, que pronto será el tema de su mensaje. Esa idea motiva a Juan a buscar a Felipe para cobrarle. Esa idea convierte a Juan en EMISOR, segundo elemento en aparecer. Esa idea inicia el proceso comunicativo. Así que, es el REFERENTE el elemento motivador del proceso comunicativo.

Ya tenemos al referente y al emisor, a continuación, aparecerá el tercer elemento; si bien los dos primeros elementos surgen siempre de la misma manera en todo proceso comunicativo, el siguiente elemento dependerá de la situación. Esto nos indica que el proceso no está ocurriendo en el aire, en la nada, sino que está existiendo en un lugar específico y bajo una circunstancia específica, a este elemento que está presente todo el tiempo, se le denomina CONTEXTO. En el caso mostrado, Juan buscará a Felipe para decirle que le pague, entonces antes de construir su discurso, buscará a su RECEPTOR (siguiente elemento en este caso). No obstante, si fuese una situación en la que el receptor es indefinido, solo aparecerá en la mente del emisor, pero dentro del proceso real aparecerá después de la construcción y envío del discurso. Por ejemplo, alguien que está siendo asaltado y grita por ayuda. 

En el caso de Juan y Felipe, es importante que se defina primero al receptor, ya que, según la disponibilidad fisiológica e idiomática de dicho elemento o el lugar donde se encuentre, el emisor podrá elegir el CÓDIGO (siguiente elemento) a utilizar, es decir, si el receptor está disponible para utilizar sus oídos, sus ojos o cualquier otro sentido. Puede que Felipe sea sordo o ciego, o esté a gran distancia o en otro lugar, o que hable otra lengua.

Con el código definido, Juan construye su MENSAJE o discurso (siguiente elemento en aparecer), a eso le llamamos “codificación”. Hasta el momento todo ha ocurrido en la mente del emisor. Es aquí donde ocurre el milagro de la comunicación, el cerebro convierte esa idea, totalmente abstracta en algo real, el mensaje sale del lugar virtual de la mente, y por medio de distintos canales fisiológicos y físicos viaja hasta el cerebro del receptor. LOS CANALES, entonces, se convierten el último elemento en aparecer.

Una vez que el receptor decodifica el mensaje, es decir, lo convierte en ideas que pueda entender, y las entiende, el proceso ha llegado a su fin. Se dice, finalmente, que el proceso ha sido perfecto si el referente que está en la mente del emisor es el mismo que el que está en la del receptor.