César Augusto Kanashiro Castañeda
La adaptación en el mundo empresarial no es distinta de la adaptación en la naturaleza, en el sentido de que requiere la evolución constante de distintos atributos para que la entidad sobreviva. En la naturaleza, una especie sobrevive cuando se adapta física, fisiológica y psicológicamente, al tiempo que modifica su papel en la cadena alimentaria, su finalidad.
En el mundo empresarial, los atributos adaptativos son sorprendentemente similares. Las organizaciones deben cambiar físicamente adoptando nuevas tecnologías y procesos, al tiempo que inventan nuevos productos y servicios. También deben cambiar su fisiología, su forma de trabajar, la manera en que sus productos, servicios y procesos crean o no valor. Su psicología, su forma de pensar, también debe cambiar, empezando por asumir plenamente la necesidad de adaptación y la responsabilidad de todos los miembros de la organización de adaptarse. Y por último, ellos también deben examinar su papel en la cadena alimentaria y estar abiertos a ocupar un lugar diferente en esa cadena, estableciendo un propósito diferente.
Una vez más la naturaleza nos empujó a seguir adelante y dejó en claro que la adaptación es la clave de la supervivencia. De un día para el otro lo que parecía imposible se hizo posible: fuerza de trabajo 100 % remota, atención a clientes solamente por canales digitales, procesos de onboarding digital como único modo de abrir una cuenta, implementación de nuevas tecnologías en tiempo récord, y mucho más.
La pandemia de COVID-19 despejó las dudas sobre el éxito de la Transformación Digital como paradigma a seguir y dejó en claro que no era suficiente. En lugar de quedarse en la superficie y añadir capas de tecnología para perfeccionar lo que ya se ha hecho en una organización solo para hacerla más rápida o eficiente, es hora de tomarse a pecho las lecciones transformadoras del COVID-19 y abrazar el camino de la Adaptación Infinita. Es el único camino para lograr un crecimiento prolongado en el tiempo y estar preparados para que el cambio que se avecina no ofrezca más que oportunidades.
Veamos más de cerca cómo, paso a paso, una organización puede volverse más adaptable y, a partir de ahí, lograr una ventaja competitiva sostenible y el éxito empresarial:
PRIMER PASO:
Aceptar la necesidad de que todos los componentes de la empresa se adapten, desde cada proceso y producto hasta cada departamento y empleado, incluidos los miembros de la cúpula directiva.
SEGUNDO PASO:
Aceptar que la psicología de la adaptación es lo más crítico y lo más difícil de hacer. Adquirir nuevas tecnologías, cambiar procesos e incluso redefinir objetivos es fácil comparado con la tarea de cambiar la forma de pensar, creer y actuar de una organización y su gente. Las empresas deben hacer del cambio de comportamiento y mentalidad de arriba abajo un objetivo primordial, apoyado por una comunicación constante entre los líderes, sistemas de gestión y desarrollo del rendimiento y programas de incentivos y reconocimiento.
TERCER PASO:
Crear canales bidireccionales directos con el entorno externo e interno. Como sugiere la definición, la adaptación es la modificación de un organismo o de sus partes que lo hace más apto para la existencia. Más apto significa estar más en sintonía con su entorno y con todo lo que éste presenta. En el caso de las empresas, deben mejorar su capacidad de entender el entorno como clientes, competidores, competidores indirectos, tecnologías emergentes, tendencias sociales, normas culturales internas y expectativas cambiantes de los empleados.
CUARTO PASO:
Reajustar el plan estratégico y operativo para responder a las verdades constatadas del entorno como oportunidad o amenaza. El reajuste requiere la voluntad de desprenderse de prácticas, productos e incluso creencias heredadas y la voluntad de adoptar un nuevo nivel de asunción de riesgos en toda la organización. La adaptación es un cambio, y la mayoría de las organizaciones ven el cambio como un riesgo.
QUINTO PASO:
Crear nuevas medidas de rendimiento que reflejen el progreso de la adaptación, porque lo que no se mide no se puede mejorar. Aunque las medidas estándar de los cuadros de mando corporativos, como los beneficios, la rentabilidad del capital y el crecimiento orgánico, siguen siendo válidas, en la era de la adaptación debemos incluir ahora medidas como el crecimiento del capital de conocimiento, el tiempo que se tarda en llegar al cliente y la elasticidad cultural.
En un contexto internacional, cada vez más complejo y cambiante, la adaptabilidad es una habilidad crucial tanto para los líderes como para los empleados de sus organizaciones.
El mundo parece moverse de forma cada vez más veloz y las instituciones deben adaptarse rápidamente a las tendencias emergentes, las tecnologías disruptivas, los cambios regulatorios y las condiciones económicas en constante evolución, para mantenerse competitivas y satisfacer las necesidades en constante evolución de los clientes.




