San Juan Alvarado en el teatro

San Juan Alvarado en el teatro

Desafiante apareció el exgobernador regional de Huánuco, Juan Alvarado Cornelio, en la última audiencia judicial por el caso “Los Negociadores de la región”. A parte de negar los cargos en su contra y mostrarse como un pan de Dios, el exprofugo de la justicia, que estuvo fugado casi un año, solicitó que le cambien la medida de 18 meses de prisión preventiva que cumple en la cárcel por un arresto domiciliario. ¡Qué tal raza!   

En un discurso digno de ser premiado con un Oscar al mejor actor, Alvarado manifestó a la magistrada que él “había metido la pata, pero no la mano”. Lo dijo interpretando un papel de víctima que ni él mismo se lo cree. 

Muy serio e indignado afirmó que le habían violado los derechos. ¿Usted qué opina? Un poquito difícil de creer, ¿cierto? Le faltó gritar destempladamente “Soy inocente”, como Fujimori. 

Al menos los que vimos la audiencia vía Facebook, no pudimos evitar reír a carcajadas con sus ocurrencias. Si sigue así le puede quitar la chamba a Carlos Álvarez. 

Lo mínimo que debería hacer el señor Alvarado es pedir perdón por el gran daño que le hizo a Huánuco, por dejar a la región en el atraso, la miseria y la corrupción. Y no solo eso, lo más grave, por los más de 2000 ciudadanos fallecidos durante la pandemia del COVID-19, por la inacción, incapacidad y la falta de cálculo político para tomar decisiones durante sus tres años de gestión.

Gracias a Juan Alvarado Cornelio y compañía, cientos de sectores y organizaciones han quedado permanentemente postergadas, por la ambición desmedida, la escasa preparación, la falta de escrúpulos e infames intenciones que ha tenido este personaje al momento de gobernar la región. 

Juan Alvarado lo único que ha demostrado es que sigue pensando que puede engañar a todo el mundo con su “veintiúnico” cuento que tiene, donde nos intenta convencer que es buenito, que no ha robado a nadie , que es un angelito, aunque todo indique lo contrario.    

Para los que lo conocimos alguna vez, cuando era presidente del gobierno regional Andrés Avelino Cáceres, teníamos toda la impresión y convicción de que era un hombre honesto, amable y era un profesor a carta cabal. Pero la ambición y el poder lo emborracharon, además de su entorno tóxico, terminó por hacer de la región su patio de juego. Donde hijos, amantes y chupamedias arreglaban todas las obras. La misma investigación de la Policía y la fiscalía arrojó eso.  

Ahora está preso en Potracancha, qué triste final para un profesor de primaria. ¿Dónde quedó su apellido? ¿No pensó en el bienestar de sus hijos? ¿No pensó en su mujer, sus nietos? 

Vergonzosamente, de amigo de Huánuco se volvió enemigo. 

Tal vez algo positivo pueda salir de esto, un nuevo santo, San Juan Alvarado, ha nacido, a quien podemos rezar para que llegue ‘platita’. Quién sabe, tal vez funciona como le funcionó a él.