El viejo dicho “de cura a sacristán” se aplica cuando alguien que ha ocupado altos cargos decide retornar a un rol más modesto, en su ámbito laboral. En este caso, nos referimos a Rosendo Serna Román, exministro de Educación en el gobierno de Pedro Castillo, y que ahora ha vuelto a trabajar en la Dirección Regional de Educación, esta vez, como especialista en Ciencia y Tecnología.
Es cierto que su experiencia y filiación política le permitieron alcanzar altos cargos en el sector, sin embargo, cabe preguntarse si su retorno a un puesto técnico no es una muestra de egoísmo y mezquindad, postergando a jóvenes profesionales que podrían ocupar estos cargos y aportar al desarrollo de la educación en nuestra región.
Como exministro, Serna Román gozó de altos ingresos y privilegios, sueldo de más de 25 mil soles, más viáticos, viajes al exterior, entre otros. Mientras que su actual posición le brinda un salario mucho menor de 3000 soles.
Es válido cuestionar si su amor por la educación es mayor que su deseo por mantener relevancia e influencia política, especialmente, si consideramos que, como ministro, no contribuyó en lo absoluto en el mejoramiento de la educación de nuestra región.
Es importante recordar que un alto cargo en el sector educativo conlleva una gran responsabilidad y un compromiso ético. Quienes asumen estos roles deben velar por el bienestar de los estudiantes, profesores y padres de familia, así como por el mejoramiento de las condiciones de las instituciones educativas en la región.
Rosendo Serna Román tiene ahora la oportunidad de demostrar su verdadero compromiso con la educación y la región, aportando su experiencia y conocimientos en su nuevo rol como especialista en Ciencia y Tecnología. Ojalá su trabajo en esta posición sea positivo y generoso para Huánuco, y su labor sea reconocida por sus logros y resultados concretos.
Sin embargo, también es fundamental que las autoridades educativas y los profesionales del sector mantengan una conducta ética y transparente en sus acciones y decisiones. En política y en la vida profesional, la ética y la responsabilidad son valores esenciales que deben guiar a quienes ocupan cargos de importancia y tienen la capacidad de influir en el futuro de nuestra educación y sociedad.




