Aprendiendo a gobernar

Aprendiendo a gobernar

En nuestra edición de ayer informamos acerca del nivel de gasto presupuestal de las autoridades huanuqueñas, incluido gobierno regional, y municipalidades provinciales y distritales.

Pasado los primeros 100 días de gestión, se observa una lentitud que podría considerarse preocupante para la población, y con justa razón. Luego de las desastrosas gestiones regionales y provinciales, donde la incapacidad, los escándalos de corrupción han reinado, por decir lo menos. 

Lo que la población busca y necesita es que las autoridades verdaderamente realicen su trabajo. Un trabajo que definitivamente no es fácil, pero se entiende que conocen lo que están haciendo, y por último, de no ser así, tienen que rodearse de técnicos que sí conozcan de gestión y logren efectuar un cambio importante en la gestión. 

Si bien es cierto que el panorama desde fuera es complemente diferente a desde adentro, debemos de tener en cuenta que una institución no se va a lograr cambiar en 100 días de gestión. 

Lamentablemente, eso no es viable ni probable. Menos aún en instituciones tan grandes y con tantos problemas como son la Municipalidad Provincial de Huánuco y el Gobierno Regional de Huánuco. 

Para algunos especialistas en gestión pública, para visibilizar la capacidad de gestión de cierta autoridad, es necesario un tiempo de evaluación de entre 6 a 9 meses de trabajo. Si pasado esos 9 meses, en el peor de los casos, esa gestión no ha realizado cambios importantes y de gran impacto para la población, pues entonces estaríamos en serios aprietos. 

Para algunas autoridades, el nivel de gasto presupuestal pueda parecer relativo, sin embargo, existen algunas razones del porqué de su importancia.

Demuestra cierta eficiencia en el uso de recursos públicos. Un gasto responsable asegura que los recursos públicos, provenientes de los impuestos de los ciudadanos, se utilicen de manera eficiente y se asignen a proyectos y programas que realmente beneficien a la población.

Priorización de necesidades: Las autoridades locales y regionales tienen la responsabilidad de identificar las necesidades más apremiantes de su comunidad.

Transparencia y rendición de cuentas. La correcta gestión del presupuesto implica que las autoridades sean transparentes en sus decisiones y rindan cuentas a la población.

Generación de confianza. Cuando las autoridades demuestran responsabilidad en el manejo del presupuesto, esto genera confianza en la población, lo cual es esencial para mantener la gobernabilidad y el apoyo ciudadano.