Un pueblo indiferente

Un pueblo indiferente

Lamentablemente, nos encontramos ante la situación de un campo deportivo en la localidad de Panao que se halla en un estado de abandono total. 

El exalcalde Ridel Barrueta inició la construcción de este espacio sin un compromiso serio, y, peor aún, sin la supervisión necesaria para velar por la integridad del proyecto. 

No solo está paralizado el deporte en la provincia, sino que esa infraestructura corre el riesgo de perderse totalmente, porque se habría construido sobre un basural. 

La desmedida ambición de Barrueta le ha causado mucho daño a la provincia, y va a tomar algunos años para corregir las tremendas “burradas” cometidas por este señor y sus funcionarios de confianza.

El estadio es una de las obras abandonadas de la gestión del infame Ridel Barrueta. Tan dañina ha sido su gestión, que Panao hubiera estado mucho mejor sin la iniciación de sus denominadas ‘obras’, que curiosamente solo han traído atraso a dicha localidad.

Un gran ejemplo de ello es el camal, que está cerrado y ahora la gente compra carne de manera informal en cualquier parte sin ningún control de calidad y sanitario. Y por supuesto, está también el estadio, donde los vecinos practicaban deporte y ahora, gracias a la construcción del supuesto estadio, el terreno está cerrado, la obra abandonada y los deportistas no tienen donde hacer deporte.

A ese nivel de desidia, ignorancia y corrupción se ha llegado; totalmente lamentable y vergonzoso. 

Según la contraloría, la obra tiene un avance de obra del 20 % y encima se ha pagado el 75 % del presupuesto destinado, es evidente que existió un grave problema en la gestión y el uso de recursos públicos. Las instalaciones están en pésimas condiciones y no han sido construidas con los cimientos adecuados, lo que representa un riesgo latente.

La actual gestión todavía no ha mostrado señal de intentar solucionar esa papa caliente, lo cierto es, que por más difícil que sea problema, tendrá que enfrentar la situación, ya que por algo es el alcalde provincial.

Sería oportuno que el gobernador Pulgar visite Panao y tome cartas en el asunto, ya que se trata del bienestar de la juventud y la niñez de la localidad. Es incomprensible cómo los vecinos y la comunidad en general no han reclamado por el estado del campo deportivo y no han organizado acciones para exigir mejoras.

El pueblo de Pachitea, conocido por ser aguerrido y laborioso, parece haber caído en la indiferencia y la desunión. La diferencia social entre campesinos y citadinos ha generado enfrentamientos y divisiones, en vez de generar unión y colaboración para lograr metas comunes. Es fundamental que el pueblo sea un solo reclamo y un solo esfuerzo para exigir el respeto de sus derechos.