- Abusos se cometieron por 4 años en la casa de su abuela materna
- Familiares exigen justicia ya que agresor la tenía amenazada
Un presunto abusador sexual ha sido denunciado por tocamientos indebidos a su sobrina desde que tenía cinco años de edad, en el centro poblado de Matara, distrito de Churubamba, provincia de Huánuco.
La niña, que ahora tiene 9 años, era dejada en la casa de su abuela materna cuando sus padres salían a trabajar.
Los padres de la víctima, Gladys Nieves Gonzáles y Jhonatan Alcedo Molina, han denunciado a Apolinario Gonzáles Quintana, conocido como “Puyi”, quien amenazaba a la niña si revelaba lo que le hacía.
La pequeña, en un acto de valentía, reveló que su tío le bajaba la ropa, tocaba sus partes íntimas y le mostraba su miembro sexual.
Esto sucedía cuando sus padres trabajaban como vendedores en el puente Burgos. La niña no había hablado antes por temor, ya que el agresor la amenazaba constantemente con asesinar a su madre y padre, y luego le daba dinero para que guardara silencio.
El padre de la niña denunció que Apolinario Gonzáles Quintana tiene antecedentes similares en 2010 y otros dos casos más, incluido el de su hija.
La pequeña se encuentra en tratamiento psicológico, y lo más lamentable es que está muy traumatizada, ya que piensa que todo el mundo la acusa. La denuncia está a cargo del fiscal Eliseo Quispe Rodríguez.
“No podemos hacer nada, somos gente humilde, tenemos temor de que ese sujeto tome represalias contra ellos, porque sigue en libertad y otros familiares les han dicho que retiren la denuncia y les van a pagar por eso”, afirmó el padre de la niña.
La familia, de escasos recursos, teme represalias, ya que el sujeto sigue en libertad y otros familiares les han sugerido retirar la denuncia a cambio de dinero.
La madre de la niña, Gladys Nieves Gonzáles, expresó su descontento al no sentir el apoyo de nadie, especialmente, de la abogada del Centro de la Mujer que les fue asignada.
Los padres de la niña piden que se haga justicia y que no se archive el caso, ya que su hija se siente mal y más traumatizada por las preguntas del psicólogo, lo que la lleva a pensar que ella es la culpable.
Solicitan a la Defensoría del Pueblo que se les asigne una psicóloga, ya que la niña siente miedo de los hombres y no se siente cómoda al hablar.
La madre de la víctima, entre sollozos, afirmó que su hija ya no es una niña normal, no come bien ni duerme, y exige justicia para que el agresor pague por su delito.




