Finlandia nos enseña algo crucial: preparémonos siempre para lo peor

Finlandia nos enseña algo crucial: preparémonos siempre para lo peor

Por Jared Diamond, geógrafo e historiador.

El número de muertes reportadas por el terremoto en Turquía y Siria aumenta todos los días. No es solo una tragedia local en la que muere gente de un país muy lejano. Los desastres naturales han golpeado y golpearán en todo el mundo, incluido Estados Unidos. ¿Cuáles son sus repercusiones? ¿Qué lecciones se pueden aprender de ellos?

Tal vez la lección más destacada sea esta: la mala suerte es inevitable y debemos anticiparnos y prepararnos para ella.

Finlandia ofrece un modelo de preparación política para cualquier desastre. Durante la Segunda Guerra Mundial, los finlandeses sufrieron mucho tras haber sido aislados de las importaciones. Los finlandeses respondieron después de la guerra creando una comisión gubernamental que se reúne una vez al mes, imagina todo lo que podría salir mal y cada mes planifica y se prepara para esa situación. (Tengo un amigo finlandés que está en esa comisión). Los finlandeses ahora están preparados para la escasez de productos químicos, de combustible y de suministros médicos, así como para un colapso en la red eléctrica y otras eventualidades.

En una de esas reuniones de la comisión finlandesa, hace varios años, se reconoció la probabilidad de una pandemia por una enfermedad respiratoria. La comisión aconsejó al gobierno comprar y almacenar muchos cubrebocas, que en ese momento eran baratos. El resultado: Finlandia estuvo preparada para la covid, así como para todos esos otros desastres.

Tener un razonamiento similar en nuestra vida personal es útil. En mi trabajo de campo como biólogo en las selvas de Nueva Guinea, casi todo lo que podía salir mal me salió mal en algún momento. Cada vez que he tenido un accidente en Los Ángeles, mi esposa me ha llevado a la sala de urgencias de un hospital. Pero esa opción no existe en las selvas de Nueva Guinea. Tras algunas salvaciones casi milagrosas, al final aprendí a pensar constantemente en lo que podría salir mal, con el objetivo de prepararme para ello. He descubierto que es un hábito útil incluso para mi vida cotidiana en Los Ángeles.

Los psiquiatras utilizan el término “paranoia” para definir un miedo constante y exagerado de que algo salga mal. Muchas personas que no son de Finlandia y varios de mis amigos de Los Ángeles, consideran que mi enfoque de vida y el de los finlandeses es un vicio absurdo que está al borde de la paranoia. Considero nuestra perspectiva como una virtud saludable a la que denomino paranoia constructiva. En otras palabras, estar preparados para mucha mala suerte.

Las naciones, y los individuos, deberían practicar la paranoia constructiva. Algunos ya lo hacen. Entre los países, hay otros ejemplos además de Finlandia, como Vietnam, que estuvo preparada para responder de manera instantánea cuando surgió la covid; y Australia, sensibilizada por una larga experiencia con sequías, incendios e inundaciones. Lo más probable es que los gobiernos de esos tres países hayan aprendido de desastres anteriores.

¿Qué sucede con Turquía y Siria? Siria se encuentra en una situación especialmente cruel. Incluso antes de los terremotos, la zona afectada del noroeste de Siria sufría un brote de cólera y una grave escasez de mantas, médicos, electricidad, alimentos, combustible, camas de hospital, refugio y agua. La zona está en rebelión contra el gobierno nacional. Si bien otros países y organizaciones no gubernamentales pueden brindar ayuda a corto plazo, es poco probable que obtengan soluciones a largo plazo hasta que Siria haya recuperado la unidad nacional.

Turquía, en cambio, tiene un gobierno nacional efectivo. El gobierno considera ciudadanos turcos, no rebeldes, a los miles de turcos que han muerto desde la semana pasada. Turquía tiene un historial nutrido de terremotos recientes, de los cuales el actual fue “solo” el peor. El gobierno turco tiene la motivación para aprender de la experiencia. También tiene los medios para practicar medidas de paranoia constructiva, incluidas medidas a largo plazo como hacer cumplir los códigos de construcción para sismos.

Quizá el terremoto logrará motivar no solo a Turquía, sino también a otros países. Lo que aplica para los terremotos también es válido para las pandemias y otras amenazas: hay que anticipar y prepararse. Tras el SRAG (síndrome respiratorio agudo grave) y el MERS (sigla en inglés de síndrome respiratorio de Oriente Medio), el mundo debió haber anticipado más enfermedades nuevas de este tipo. Pero no lo hicimos, y el resultado fueron millones de muertes innecesarias por la COVID-19. ¿Estará el mundo preparado para la inevitable próxima pandemia? ¿Estará Turquía preparada para el inevitable próximo terremoto?