Bajo la atenta mirada y desconcierto de decenas de curiosos, gran cantidad de restos cadavéricos en proceso de descomposición fueron exhumados de una fosa común ubicada dentro del perímetro de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán (Unheval) a espaldas del local de la Facultad de Medicina.
El decano encargado de la Facultad, Erwin Bauer Ormaechea, manifestó que los restos fueron enterrados por estudiantes de Medicina porque la Contraloría General de la República advirtió que los restos humanos no pueden estar expuestos en el área de poza de cadáveres, a vista de los transeúntes.
Sin embargo, la diligencia en la que participaron un arqueólogo forense y peritos de Lima, Fiscalía y otras autoridades se desarrolló luego que la estudiante de la facultad, Betty Violeta Santillán Tocache de Silvar, denunciara ante el Ministerio Público que se habrían enterrado entre 20 y 25 cuerpos de manera ilegal.
“Hay solo seis o siete restos humanos seccionados, que fueron hervidos para sacar los músculos y la piel. Pero al no desintegrarse, los enterraron para que la naturaleza los desintegre completamente. Los estudiantes iban después a desenterrarlos a fin de armar una oseoteca”, declaró Bauer Ormaechea.
Fosa ilegal
El decano manifestó que solicitaron espacios para enterrar los restos en los cementerios de La Esperanza, Pillco Marca, Medicina Legal y cementerio general de Huánuco, pero les negaron. Entonces los sepultaron en un espacio libre a pocos metros de la Facultad de Medicina.
Explicó que no formalizaron la existencia de la fosa en el lugar, debido a los cambios constantes de autoridades de la casa superior. Aclaró que los cuerpos fueron adquiridos legalmente y descartó que hayan actuado tratando de ocultar o deshacerse de los cuerpos.
En tanto, el asesor legal de la Unheval, Fernan Panduro, manifestó que la Fiscalía viene realizando diligencias para acopiar elementos de prueba y determinar si existe algún delito en el hecho.



