El nuevo gobernador regional está orientando su gestión a obras de gran envergadura, lo cual es digno de reconocer y apoyar porque Huánuco las necesita.
Sin embargo, no debe soslayar lo que es el clamor del pueblo y que es un problema que lleva muchos años de frustración, de corrupción y de burla a la colectividad: el deporte.
Si bien las necesidades en salud, educación, agricultura, trabajo y otros son muy importantes, el deporte está a la misma altura que esos sectores.
La situación del deporte en Huánuco es de crisis aguda, mientras una infraestructura ya terminada pero llena de deficiencias e irregularidades no puede entrar al servicio de la juventud por los problemas de corrupción.
Asimismo, por las graves irregularidades que lo aquejan desde que por primera vez se convocó a los postores para su construcción, habiendo pasado por sucesivas gestiones regionales que cambiaron, según sus intereses, el proyecto inicial.
Cada uno aprovechándose de la coyuntura, hasta que actualmente está botado, deteriorándose, sin que las deficiencias puedan ser solucionadas, mientras a los funcionarios responsables no les interesa y los corruptos que ejecutaron la obra se pasean impunes, nadie asume la responsabilidad y nadie toma ‘el toro por las astas’.




