Elegancia, ritmo y música

Elegancia, ritmo y música

El Festival de los Negritos inició el viernes con un preámbulo de tradición y alegría en las calles y la Plaza de Armas de la ciudad de Huánuco. Cómo no sentir en nuestra sangre y alma la vibrante música de los Negritos de Huánuco, que resulta armonioso y hace delirar a la población, tanto a niños como a jóvenes y adultos. 

La algarabía en la ciudad es innegable, no solo por lo tradicional y hermoso de la danza, sino, por supuesto, por la fe que se tiene al Niño y a Dios. Tanto espectadores como integrantes de cofradías, muchas veces se sienten emocionados hasta las lágrimas.  

Cómo dijera Isaac Tarazona, en sus versos, Huánuco pueblo mío de tradiciones sin comparación, eso eres Huánuco bello, con su gente tranquila, con su gente honrada y trabajadora.

Esta fiesta, que es religiosa por su naturaleza, genera un movimiento económico bastante importante en la región, genera trabajo para miles de personas, desde la confección de los vestuarios, la comida que se ofrece, la contratación de misas, los locales que se alquilan para las recepciones, el transporte que se contrata para movilizarse, en fin, el círculo impacta positivamente a cientos de familias.

La confección de los trajes, que es el trabajo más delicado y que más tiempo toma, es también el más cotizado. Y no es para menos, la belleza de sus trajes multicolores de los danzantes, con sombreros con penacho de flores altos como que quisieran tocar el cielo, es una muestra del exquisito trabajo que realizan los bordadores artesanos textiles.

Más allá del festival, son decenas las cofradías las que han participado y siguen participando en esta hermosa fiesta denominada la Navidad más larga del mundo. 

Motivados por la fe y la tradición, la población e instituciones expresan su cariño hacia Huánuco y al Niño, de esta forma.

Las autoridades también se han mostrado muy involucradas y comprometidas en esta fiesta. 

Si bien es cierto que ya se tiene el reconocimiento de Patrimonio Cultural de la Nación, ahora se busca la meta de reconocer nuestra danza como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Este objetivo tiene que hacerse realidad, porque la belleza de esta danza merece ser reconocida a nivel mundial. 

La danza hace que palpite nuevamente nuestros corazones y nos olvidemos del COVID-19 y de la miseria e ignorancia de la política. 

Por unos días nos hace olvidar de la crisis económica y política que vive el país. Que siga la fiesta, que siga la algarabía y felicitar a todas las cofradías que continúan expresando su fe de esta forma.