El ahora presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lloró durante su primer discurso cuando habló del aumento de la desigualdad en el país, tras asumir oficialmente la jefatura del estado, luego de ganarle a Jair Bolsonaro por un margen de 1%.
“La vuelta del hambre es un crimen, el más grave de todos contra el pueblo brasileño. Es hija de la desigualdad, que es la madre de todos los males que atrasan Brasil”, dijo Lula mientras rompía en llanto.
Lula como presidente de Brasil, trazó las líneas de su gobierno en la atención de los brasileños, resaltando la democracia como el valor que primó en su triunfo.
“A lo largo de esta campaña electoral vi brillar la esperanza en los ojos de un pueblo que sufría, como consecuencia de la destrucción de políticas públicas que promovían la ciudadanía, los derechos esenciales, la salud y la educación”, dijo.
Agregó que, “se demostró que sí era posible gobernar este país con la más amplia participación social, incluyendo a los trabajadores y a los más pobres en el presupuesto y en las decisiones de gobierno”.
Asimismo, el izquierdista, manifestó que el diagnóstico que reciben del Gabinete de Transición es terrible. “Los recursos sanitarios se han vaciado. Han desmantelado la educación, la cultura, la ciencia y la tecnología. Destruyeron la protección del medio ambiente. No dejaron recursos para comidas escolares, vacunación, ni seguridad pública”.
Adelantó que las primeras acciones del Gobierno, tendrán como objetivo “rescatar a 33 millones de personas del hambre y rescatar de la pobreza, a más de 100 millones de brasileños que han soportado la carga más pesada del proyecto de destrucción nacional que hoy termina”.




