En una importante entrevista publicada en el Diario Ahora del día 24 del presente, el catedrático Nicéforo Bustamante hace un análisis muy interesante de la realidad educativa y cultural de nuestra región y país.
A pesar de que todos los gobernantes han prometido solucionar los problemas más profundos de nuestro país, lamentablemente ninguno ha logrado cumplir sus diferentes promesas. Todo lo contrario, las diferencias solamente se han acrecentado en los últimos años. Un gran ejemplo de ello, fue lo sucedido en los últimos 16 meses de gestión con Pedro Castillo, donde el expremier Aníbal Torres, posiblemente como estrategia, colocó el dedo en llaga con el fin de reavivar diferencias y resentimientos debido a las enormes diferencias que existen en los pueblos de nuestro país.
Nos referimos a las decenas de poblaciones alejadas, donde la salud, la educación y los servicios básicos son increíblemente escasos y de poca calidad por lo general.
Este olvido y discriminación viene desde la época de la colonia y vergonzosamente se ha mantenido hasta la actualidad.
El resentimiento de un gran sector de la población menos favorecido hacia otro con mayores y mejores recursos se ha incrementado y ha sido utilizado cobardemente por la gente de Castillo y Torres como una forma de buscar aliados.
El gobierno de Castillo se encargó de culpar a los exgobiernos de derecha de esta miseria, y posiblemente tenga razón, sin embargo, su gobierno de izquierda tampoco hizo ninguna diferencia.
Curiosamente, las similitudes son muchas, para empezar, todos ellos han utilizado un lenguaje popular para llegar al poder, con frases como, “soy uno más del pueblo”, “tengo un compromiso con mi pueblo”, “Mi pueblo solo quiere paz…”, etc. Y una vez que lograron enquistarse en el poder, simplemente, se olvidaron del pueblo, no cumplieron sus promesas, pero sí se involucraron en enormes actos de corrupción.
Probablemente, la intención de eliminar esas grandes diferencias que divide nuestro país, nunca las hubo. Ya que precisamente muchos políticos, buscan aprovecharse de esas diferencias para manipular y engañar a las personas. De eso viven, de la ignorancia de la población.
Pareciera que nuestro país hubiera caído en maldiciones y pestes bíblicas, pero no, posiblemente, es algo peor, de caer las garras de políticos corruptos y sin escrúpulos, para robar aún a costa del bienestar de millones de personas.




