ELISEO TALANCHA CRESPO

FUNDACIÓN ESTATAL COLONIZADORA DE TINGO MARÍA EN 1938

II PARTE

Por Eliseo Talancha Crespo

Por su parte, la revista Oriente que dirigía el periodista Jorge Namuche publica el artículo «Tingo María y su historia»[1] en la que también se narra la forma y circunstancias en las que se produjo la fundación de Tingo María:

Al día siguiente,15 de octubre, se llevó a cabo la procesión de Santa Teresita con la asistencia de todo el pueblo y de un sacerdote que vino de Huánuco. La procesión se inició en la capilla, hasta la altura donde es actualmente la Mecánica Perris, pues era la única calle que había. Terminada la procesión, pasaron a comer la pachamanca que se había preparado para todo el pueblo, así como a brindar con cerveza y aguardiente, festejando dicho acontecimiento. En esos instantes de alegría, el Ingeniero Pimentel tomó la palabra y con frases llenas de emoción y profundo sentimiento de peruanidad les hizo conocer que de acuerdo a ley que se había dado, los terrenos de Tingo María eran exclusivamente para los peruanos y que ningún extranjero los seguiría molestando, pues estas tierras dijo, son solamente para los peruanos que vienen trabajando en esta zona de la selva, mostró en ese instante a todos los presentes el título de propiedad y planos de los terrenos y la copia del Decreto Ley de expropiación, agregando que ese día quedaría fijado como fecha de la fundación del Pueblo de Tingo María.

Es de imaginar que la fundación de Tingo María se produjo en medio de una alegría desbordante. El pueblo se sirvió la pachamanca preparada con carne de un toro, cuatro chanchos y seis carneros. Igualmente, se consumió una camionada de cerveza que el ingeniero Pimentel mandó traer especialmente para la ocasión. En la ya citada publicación periodística de la revistaOriente también se consigna información sobre los momentos culminantes de la fiesta de fundación de Tingo María:

Terminada la intervención del Ingeniero Pimentel todos los presentes le hicieron llegar su agradecimiento, dando vivas a Tingo María y al Ingeniero Pimentel, por su brillante idea y por su valiosa gestión en favor del pueblo. La fiesta prosiguió hasta avanzadas horas de la noche, pero antes se nombró, como primer mayordomo, a don Remigio Vásquez y su señora esposa, posteriormente fueron mayordomos los señores Antonio Palacios, Catalino Picón y muchos otros colonos como el señor Arístides Rivera Ruiz, Sr. Paima, que según nos cuentan llegaron a Tingo María el año 1935. De todos estos hechos históricos es testigo presencial igualmente la señora Luisa Pineda de Meza, una de las primeras y más antiguas pobladoras de esta zona[2].

Namuche Adrianzén y Namuche Rodríguez mencionan que aquel 15 de octubre se nombró como mayordomo de la fundación al señor Remigio Vásquez y señora, como teniente gobernador a don Pedro Ortiz y como agente municipal al señor Lozano. También indican que entre los colonos y trabajadores de la carretera presentes en ese importante hecho estuvieron: Antonio Palacios y su señora esposa Lucila Aliaga, Catalino Picón y Sra. Rosa Hilmer Cabrera, José Saldaña, Sabino Garcez, Juan Manuel Del Águila, Homero Fernández, Orfilio Picón, Ruperto Paima, Julio Quijayte, Alfonso Aranda, Felipe Ruiz, Migdonio Silva Cárdenas, Vidal Rodríguez, José Pratto Cantelli, Gabino de la Cruz, Víctor Giovanni, Mario Alarico, Julio Burga Sánchez Mora, Eudosia Cachique, Luis Pinedo, Julián Meza, Julio Huaroto, Muss Magno Cabra, Ernesto Sánchez Rodríguez, Yolanda Del Águila, Carol Del Águila, Lucho Del Águila, Purificación Del Águila, José Cárdenas Panduro, Idelfonso Sajami, Ernesto Sánchez, Salomé Cortés Acosta, Víctor Valles, Telmo Valles, entre otros.

La nueva ciudad de Tingo María no tiene fundador sino fundadores. Es una ciudad ejemplar construida con el esfuerzo desplegado por todos, desde el más elevado representante del Estado hasta el anónimo y humilde colono que, día a día y palmo a palmo, sentaron las bases de un nuevo pueblo que, a futuro, constituirá  la despensa del país. Desde una visión histórica, Tingo María es el resultado de la convergencia de varios procesos sociales, económicos, políticos y culturales. Decimos esto porque la costa le dio el capital y su iniciativa de gobierno cuando en 1938 el Estado tomó la decisión de crear el Centro Oficial de Colonización; la sierra aportó la fuerza laboral de sus hombres provenientes especialmente de zonas como Junín, Cerro de Pasco y Huánuco, sin desconocer los otros flujos migratorios del Perú y el extranjero. Y, como el mayor activo de la empresa, la selva entregó a brazos abiertos la riqueza y belleza de la gran casa verde.


[1] Oriente. Voz y Palabra de la Selva. Año I, N° 1, diciembre. 1980. Págs. 28-29.

[2] Ob. cit. Pág. 29-30.