Por: Eliseo Talancha Crespo

5. LA FUNDACIÓN COLONIZADORA DE TINGO MARÍA EN 1938 A CARGO DE ENRIQUE PIMENTEL
Con el establecimiento del Centro de Colonización Oficial de Tingo María, como consecuencia de la llegada de la carretera de Huánuco hacia el Bajo Ucayali, se produjo la fundación estatal colonizadora de Tingo María, que tiene como su fecha festiva de fundación el 15 de octubre de 1938, bajo la inspiración del ingeniero Enrique Pimentel Ortega.
Como tenemos dicho, en el curso de su existencia, Tingo María tuvo hasta tres fundaciones: la primera fundación religiosa con el nombre de San Felipe de los Tinganeses en 1631, a cargo del misionero franciscano fray Felipe de Luyando; la segunda fundación social con el nombre de Juana del Río en 1830, a cargo del médico, explorador y hacendado portugués Sebastián Martins; y la tercera fundación colonizadora efectuada en 1938 por el Estado, bajo la inspiración del ingeniero Enrique Pimentel Ortega.
A diferencia de las dos primeras fundaciones, la fundación de esta nueva y tercera Tingo María se produce en la margen derecha del río Huallaga, a partir de los campamentos de los ingenieros, trabajadores y comerciantes de la carretera Huánuco-Pucallpa. La tradición y costumbre popular ha hecho que solamente se recuerde y conmemore la fundación colonizadora el 15 de octubre de cada año.
Sobre la tercera fundación colonizadora de Tingo María existe muy poca información documental, sin embargo, por tratarse de un acontecimiento popular social derivado de un proyecto estatal, existen relatos orales de los colonos de entonces que narran la forma y circunstancias en que se produjo la fundación de Tingo María aquel 15 de octubre de 1938. Se cuenta que el director de la carretera Huánuco-Pucallpa, ingeniero Enrique Pimentel Ortega, habría tenido a su cargo la fundación estatal. Se menciona que, a mediados de 1938, el ingeniero Pimentel mandó a construir una pequeña capilla que estaba ubicada donde actualmente se ubica el parque Castilla. La construcción de la capilla se hizo con la autorización del Obispado de Huánuco y en uno de los viajes que hizo a dicha ciudad, el ingeniero Pimentel compró la efigie de la Virgen de Santa Teresita de Niño Jesús que se colocó en un sitio especial de la capilla.
También se cuenta que para el 28 de julio de 1938, el ingeniero Pimentel invitó a numerosas familias de Lima y funcionarios del ministerio de Fomento a visitar los trabajos y campamentos de la carretera Huánuco-Pucallpa en Tingo María. Y en su propósito de presentar a los turistas un conjunto de casitas debidamente arregladas, el ingeniero Pimentel anunció el otorgamiento de tres premios a quienes presentaran mejor sus viviendas. Es así como la comisión evaluadora compuesta por contratistas de la carretera designó como ganadores a Antonio Sandoval con 500 soles, a Víctor Valles con 200 soles y servicio de cocina, y a Migdonio Silva con servicio de cocina. La idea era cambiar la fisonomía del conjunto de casitas que bordeaban la carretera y que ya daban la impresión de un pueblecito.
Seguramente, en base a los testimonios orales de los colonos de la época, Jorge A. Namuche Adrianzén y Hernán Namuche Rodríguez en su libroHistoria de Tingo María cuentan los hechos que ocurrieron con motivo de la fundación de Tingo María:
La víspera del 15 de octubre de 1938, de acuerdo con el programa, se llevó a cabo la retreta animada por la banda de músicos de Huánuco, luego la verbena y quema de castillos artificiales. El 15 de octubre en horas de la mañana se celebró una misa en la capilla de Santa Teresita y fue celebrado por el Obispo Berroa de la ciudad de Huánuco, quien había sido invitado especialmente por el ingeniero Enrique Pimentel Ortega.
Después de la solemne misa a la que asistieron entre trabajadores de la Granja Agrícola y colonos, se efectuó el acto de confirmación a un grupo de niños, entre los que estaban Rosalía, Zenaida y Sebastián Cortés Basualdo, quienes actualmente residen en Afilador y fue el Ing. Pimentel quien apadrinó estos niños conjuntamente con su señora esposa. En horas de la tarde del mismo día, se efectuó la procesión de la Sagrada Imagen de Santa Teresita del Niño Jesús, cuyo recorrido fue por la carretera hasta la altura donde en la actualidad está ubicada la séptima cuadra de la avenida Raymondi, terminada la procesión pasaron a servirse la pachamanca que se había preparado para todos los pobladores. La pachamanqueada estuvo animada por la banda de músicos que tocó valses, huaynos y pasos dobles. Habían llegado los momentos de la animación y la alegría; hizo uso de la palabra como siempre el ingeniero Enrique Pimentel Ortega, quien con frases llenas de emoción y de profundo sentimiento de peruanidad, dio a conocer a los presentes que de acuerdo al Decreto Ley que había expedido el terreno, los terrenos que comprendían Tingo María habían sido expropiados y destinados para todos los peruanos que habían llegado a trabajar en esta hermosa selva y, por lo tanto, ningún otro extranjero los seguiría molestando. Mostrando los planos y copias de la indicada norma siguió haciendo uso de la palabra para luego indicar que ese día de grata recordación quedaría grabado en todos los corazones y en la memoria de cada uno de los pobladores como: «EL DÍA DE LA FUNDACIÓN DEL PUEBLO DE TINGO MARÍA», teniendo como PATRONA SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS[1].
[1] NAMUCHE ADRIANZÉN, A. Jorge y NAMUCHE RODRÍGUEZ, Hernán: Historia de Tingo María. Segunda edición: 2008. Págs. 76-77.




