QUINIENTOS VEINTICUATRO AÑOS DE OCCIDENTALIZACION Y RESISTENCIA ANDINA

Por: Denesy Palacios Jimenez

Una fecha para recordar y reflexionar, porque según fuentes históricas llegaron los españoles a tierras americanas, creyendo haber llegado a las Indias, se inicia la occidentalización y se interrumpe el proceso de desarrollo autónomo que nuestra sociedad andino amazónica desarrollaba hasta aquel momento; es a partir de entonces que vemos la dominación del mundo occidental y extranjero en casi todas las latitudes y aspectos, y las ambiciones expansionistas convierten a los pueblos donde llegan en colonias, y es así como muchas naciones pierden su libertad, sus recursos naturales, su control político, para depender de aquellos que llegan ungidos de “civilización”, sin embargo la realidad nos demuestra que cegados por la ambición disponen de las vidas y recursos naturales.
Hablamos de resistencia andina, porque desde el momento en que extraños pisaron nuestra tierra, hubo reacción de los naturales en los diversos sitios donde llegaban, y es lo que conocemos como movimientos independentistas indígenas.
Estamos ad portas de celebrar el Bicentenario de la independencia del Perú, y con ello se necesita trabajar la visión historiográfica desde nosotros mismos, es decir desde los peruanos, para elevar la conciencia histórica de nuestro pueblo y trazar la perspectiva de desarrollo dentro de una cohesión económica, social y cultural; pues este fenómeno de occidentalización satanizó mucho lo indígena, lo propio, y socavó la autoestima, haciendo que lo nuestro sea ridiculizado, menoscabado, etc. Y miren lo que tenemos ahora, el proceso de blanqueamiento no solo en cuanto a piel, sino a pensamiento, a compromisos, a responsabilidades, conciencia, a identidad, hay quienes prefieren al mundo de arriba que al mundo de abajo, porque en el mundo de arriba se impuso la raza blanca y la cultura europea, y lo nuestro fue sumergido al mundo de abajo (lo andinos, los amazónicos y la cultura ancestral)
Se conoce por datos históricos de Guzmán Palomino y H Guevara, que luego de los viajes exploratorios de Cristóbal Colon, la corona española proclamó la idea de extender las “Luces de la civilización y la fe católica”, y para ello firmó la capitulación en Toledo el 26 de julio de 1529, que autorizó a Francisco Pizarro emprender el descubrimiento, conquista y población de la provincia del Perú. Es así como se inicia el saqueo de los pueblos del llamado nuevo continente, aneando dichas tierras como colonias españolas, y a los pobladores sometiéndolos a una servidumbre, donde eran repartidos so pretexto de ser evangelizados. Pues por el hecho de no ser cristianos eran considerados bárbaros y los obligaban a abrazar la fe católica, pues aquellos que se resistían o persistían con sus prácticas rituales tradicionales, inclusive eran condenados a torturas o a la hoguera. Fue así que en nombre de Dios autorizaron a estos llamados “conquistadores” a esclavizar a las poblaciones naturales de América, aunque según la capitulación de Toledo “…es nuestra voluntad y mandamos que los tengáis y gobernáis y sirváis de ellos, y que no sean quitados ni removidos por el tiempo que nuestra voluntad fuera…”. Es así como nos vemos envueltos en un sistema que nos pone a todos los originarios explotados, despojándonos incluso-como diría Honorio Delgado- de nuestro idioma materno, y con él se nos quitó el alma.
Es decir este famoso “Encuentro de Dos Mundos”, llamado así por los europeos, porque para ellos significó el descubrimiento de un continente con grandes riquezas, las cuales usufructuaron; mientras que para nosotros los americanos fue un atropello cargado de imposiciones y destrucción que desnaturalizó el principio de identidad, produciéndose una pérdida progresiva del patrimonio cultural, llegando incluso a que sus propios poseedores lo desprecien, e imponiéndose patrones culturales de antivalores: como la mentira, el engaño, la “viveza”, el apropiarnos de lo ajeno, generando un mundo de desunión entre los peruanos, y dando lugar a una sociedad donde los gobernantes “criollos” no mostraban afecto por la tierra donde habían nacido, sino que reclamaban ser reconocidos como hijos por la “madre patria” (España), eso ha trastocado la política peruana, y aun vemos gente de esta calaña con esta mentalidad, que se burlan de las necesidades del pueblo peruano, y solo buscan enriquecerse y para ello usan su moral: la corrupción, donde impera el poder político y económico; la cultura, la educación, el arte, la salud, la seguridad social, seguridad laboral, no tienen lugar.
Hoy vemos una gran fragmentación social, que ha ido profundizándose con el correr de los años, cuyo reflejo está en la educación, y los desposeídos son los que aún son analfabetos o iletrados y gran parte lo constituye la población rural femenina de nuestro país.
Esta es la gran deuda que tenemos con nuestra población alto andina y amazónica, de revalorar nuestra cultura, nuestros valores, la recuperación de la tecnología ancestral para contemporizarla con nuestro territorio y nuestra geo ecología, y la gran deuda con nosotros mismos de peruanizar el Perú, como lo decía nuestro amauta y el gran Basadre.
Buenos días y gracias
(*) Profesora Principal Facultad de Ciencias Sociales – UNHEVAL