Puedo hablar de la oscuridad, pero desde la distancia de la luz. Así detecto la oscuridad, la muestro mientras la voy iluminando poco a poco, es un proceso lento, pero tarde o temprano estoy segura que la oscuridad desaparecerá. (Angie Bonino).
Por Israel Tolentino
Angie Bonino (1974) es un referente del video arte peruano y nuevos medios, retomados a mediados de los 90s. con la aparición de Alta Tecnología Andina (ATA) centro de investigación organizado por José Carlos Mariátegui.
Angie, alguna vez pintó un hombre encarcelado, ese hombre era la pintura, con sus ojos fijos en los consejos del profesor y de pie, empezó a romper el papel pintado, mientras hablaba al recinto: la pintura debe liberarse de su cuadrada jaula. En la Escuela de Bellas Artes de Lima, nadie tuvo esa osadía, menos el atisbo de miedo a reprobar un ciclo o el año si fuera el caso.
Nos sorprende esta vez con la individual: “recuerdos del mañana”. Expone en el Centro Cultural Cholo Terco (Barranco) hasta el 30 de octubre del 2022, el ingreso es libre. En Angie se aplica perfectamente el término multidisciplinario, es decir, se puede esperar el uso de cualquier medio. Desde un lápiz a una animación en 3D y algunos medios que el mortal común desconoce.
Un título que hinca al país, sobre todo te hace tragar saliva y repetirte si ese mañana llegará, como Juan Javier Salazar, en esa lucidez ardiente trabajando por el Perú, país del mañana, y esa palabra que engloba el fideísmo nacional, que hay un mañana y otro mañana… cabeza a cabeza, el mañana de Juanja y de Angie, y la pregunta cae de madura ¿habrá esperanza?
¿Si el arte no ayuda a reflexionar y cambiar la mediocre comodidad en que vivimos, para qué sirve para decorar hostales?
Hay también, la posibilidad de entender los recuerdos como eso, un presente que dejará de ser y en esa diatriba, existir hoy, es el tramo último de un final cantado; tal vez el dominio del negro como pigmento en las obras de esta individual, podrían a cercarnos a pensar en eso, el luto, pero quizá sea una mirada muy superficial, pues bajando los ojos y acercándonos a ellas, hay un fondo claro que dice sobre la penosa condición a la que el ser humano está expuesto, condición evidenciada en este sistema poscapitalista que trata a cada ser como una cifra.
Angie Bonino, ha sido una mujer nómada, once años en Barcelona y otras ciudades del mundo, respirando y reflexionando. La postura que ha tomado su trabajo artístico colige ello, es la de un David contra Goliat, la más lúcida manera de hacer frente a este sistema, en sus palabras: nuevas maneras de dominación a través de la imagen, como contenedores de contenidos, para poder tener a esos individuos de la estructura lo más estables y manipulables posibles.
Sobre ella escribió Fernando Castro Flórez: Bonino desvela con lucidez crítica aspectos ocultos de nuestras sociedades del control: muestra el despliegue de los sistemas de dominación por medio del uso táctico de las imágenes.
Lima, generalmente es muy complaciente, es el mercado el que guía al artista y son raras las temporadas como ahora, donde se pueden ver exposiciones como las de Angie Bonino y algunas artistas que se cuentan con los dedos.
Angie Bonino es escritora, desde esta óptica, el título de esta individual: “recuerdos del mañana”, es una reflexión que se emparenta con la publicación: tras las huellas del delito (en francés, inglés y español) libro, catálogo objeto y muestra individual, presentado en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) 2014. Testimonio donde la artista muestra en carne viva todas sus pesquisas y reflexiones en torno a su búsqueda del asesino de la humanidad.
La muestra internacional fue hecha el 2019, con el nombre de “El imperio de las imágenes – una nueva estructura de denominación global” (ARCO- MEIAC. España) es un Sumun de años de trabajo detectivesco. Curada por José Jiménez, quien dice: Angie Bonino es, en todos los sentidos una artista de nuestro tiempo, y por ello propiamente una artista multimedia. Ya que, además del vídeo, su obra se despliega en la animación, las técnicas digitales, las impresiones gráficas, los dibujos, las pinturas, y las esculturas.
Cuando se lleva un cuarto de siglo en el mundanal ruido del arte, se llega al convencimiento que la responsabilidad ética del artista va más allá del mismo hecho de serlo, se vuelve un agente activo y profundo en el proceso de transformación mental, con un poder distinto al de los políticos que administran, despilfarran, baste recordar: la plata llega sola; plata como cancha; por Dios y la plata, poder que debiera tener contadas sus horas.
Desde el arte se vocea la urgencia de nuevos paradigmas, ese clamor se sostiene en la obra y vida de Angie Bonino (Amarilis, septiembre 2022).




