LA VOZ DE LA MUJER
Denesy Palacios Jiménez
20.06.22
En el mundo andino, el 24 de junio guarda mucha relación con el inicio de su calendario, y este a su vez con el inicio del ciclo agrícola. Es por eso que vamos a encontrar la fiesta del Inti Raymi, que dicho sea no es propiedad del Cusco, sino de gran parte de la serranía peruana, y en la selva se le conoce como la fiesta de San Juan, producto de la yuxtaposición de culturas, y como la religión católica se impone a partir de la colonia. Que importante momento para reflexionar sobre nuestra cultura, sobre la resistencia cultural durante quinientos años de despojo, de discriminación, de empobrecimiento, de trastocar la moral de un pueblo, y donde nuestras mujeres, niñas y vírgenes del o escogidas eran violentadas hasta sexualmente, dando lugar a un problema muy grande de bastardía, o de hijos negados, donde se han ido larvando la violencia, el robo, la mentira, la difamación y que hoy toma forma de corrupción.
Toda América del Sur, vivió este tipo de abusos, por eso los pueblos reaccionan contra el abandono estatal al que han sido sometidos durante siglos, y estamos seguros de que desde nuestra diversidad cultural, multilingüe, podemos encontrar nuevos caminos que nos conduzcan hacia campos más fértiles de convivencia social y pacifica que permita el uso de la racionalidad Andina o cuidado de la naturaleza y su equilibrio ecológico. La solidaridad para una mejor convivencia social conocida como reciprocidad y para dar lugar a la redistribución o el reparto de la producción, la construcción de un territorio que se vincule con la naturaleza, la cultura y la sociedad. Por eso no nos debe llamar la atención lo que está pasando a nivel político en América del Sur, caso Perú, Chile, Colombia.
Me parece, hermoso discurso del nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro y de su vicepresidenta Francia, de ascendencia afrocolombiana, un mensaje de amor, de cambio, de esperanza. Es la resistencia de Colombia la que ha tomado el poder de rebeldía contra la injusticia, la discriminación, la desigualdad. Su discurso principal estaba basado en decir basta a los sectarismos que han hecho mucho daño en la vida socioeconómica política, y donde no primen los odios, si no prime la justicia social y la justicia ambiental. Y donde los millones de votos de Rodolfo Hernández y sus electores pueden dialogar con ellos, porque no se va a destrozar al oponente, porque esa posición bajo los liderazgos de cualquiera va a ser bienvenidos para dialogar sobre los problemas de Colombia. Y el pueblo coreaba NO MÁS GUERRA, ya no habrá más persecuciones, ni odios, sino que habrá respeto y diálogo tras un Acuerdo Nacional, que debe ser entre los cincuenta millones de colombianos.
Lo que debemos aspirar es convivir en paz, donde prime el respeto a los jóvenes, a las mujeres, a nuestros campesinos, a la diversidad de grupos étnicos amazónicos, el respeto a los derechos fundamentales, y la garantía de una constitución Política, que nos garantice ese respeto, para que las familias cobren el papel tan importante, que el rol social le ha dado, donde la violencia no tenga lugar, la mentira sea desterrada, las mentiras y las infamias que se tejen por quienes están acostumbrados a enriquecerse manipulan la información y los medios de comunicación a su antojo.
Me preocupa mucho, que se intente retroceder en este largo camino de la construcción de la democracia, pues esta, se construye cuando no hay lugar a monopolios, sino el pluralismo en todos los aspectos y eso es lo que exigimos los peruanos, para dar lugar a una economía productiva, sobre la base del conocimiento.
Qué bueno escuchar que se hable de un gobierno de la paz y de la vida, que hermoso hablar de Sueños de libertad, de igualdad, de justicia, para construir una república y una democracia profunda y multicolor. No nos olvidemos que las buenas relaciones sociales, la convivencia armónica nos hacen saludables y felices.




