Escrito por Israel Tolentino Cotrina
El término internacional es usado cotidianamente en nuestra región de tal manera que uno que lee u oye, termina preguntándose: ¿Será cierto, salir del país ya me hace internacional? En el significado general del término, tal vez, pero verdaderamente ¿Eso será ser internacional? Cuando se habla de bebida internacional, por ejemplo, el tequila, si uno visita el café o bar más común fuera de México país, encontrará ese licor en la vitrina, hecho que no sucede con el internacional Pisco, la marca bandera del Perú. En las artes sucede lo mismo, hay nombres y nombres y es el tiempo quien ayuda a cernir esas firmas y esas obras.
Huánuco no es la excepción en esos decires y vanaglorias, entre nosotros son contados con los dedos los huanuqueños internacionales, hay quienes se atribuyen dicha internacionalización, eso es tomarnos de ingenuos, de neófitos en la actividad de dónde vienen el alardeo.
En 1936, nació en Llata Oswaldo Sagástegui Córdoba, artista local que ha cosechado todos los lauros con su obra profesional. Nuestro querido Oswaldo, luego de vivir hasta los diez años en Huánuco, en esa casa donde hasta hace poco se conservaba un balcón republicano, cuenta que dibujaba con una queca en el terraplén al frente de la catedral junto a su amigo de infancia Virgilio López. Bajó a Lima y esperó cumplir quince años para ingresar a la Escuela de Bellas Artes, de donde egresó en la histórica promoción de Oro de 1959, junto con Gerardo Chávez, Enrique Galdós Rivas, Alberto Quintanilla (artistas en actividad) y Tilsa Tsuchiya, Milner Cajahuaringa y Alfredo Basurco (artistas fallecidos). Recibiendo hace poco (2018) la Medalla conmemorativa por el Centenario de la Escuela de Bellas Artes del Perú.
En 1960 toma el barco y viaja a Italia y vive en Florencia durante ocho años, exponiendo allá en la galería de arte más importante de ese entonces. Pero el destino le tenía otro lugar, en un viaje familiar a Lima, su hermano Marino, dibujante que vive en México, le invita a visitar a las olimpiadas de 1968. Ese viaje cambiará su rumbo y su vida, conocerá a Julio Scherer, quien le invitará a trabajar en el diario Excélsior de trascendencia internacional. México vive una efervescencia artística, tiene a los tres muralistas internacionales: Orozco, Siqueiros y Rivera como parte de la elite del arte mundial (Picasso, Matisse, Chagall, etc.) y en México surge un grupo de jóvenes artistas que emprenderán una nueva propuesta artística, ellos se harán llamar La Ruptura, integrado por José Luis Cuevas, Manuel Felguérez, Vicente Rojo, Pedro Coronel, etc. Sagástegui será amigo y recibirá los mejores elogios de Cuevas y Felguérez, con quienes mantuvo una amistad de toda la vida, realizando una importante retrospectiva Sagástegui total en el Museo José Luis Cuevas de México el 2017.
Instalado en México, se dedica al dibujo, sobre todo la ilustración, llamada coloquialmente como Cartonista, con esta actividad se gana el respeto y admiración del círculo de artistas gráficos mexicanos, viajando a New York y otras ciudades importantes del mundo a través de su obra. En ese tiempo de artista dibujante, recibe el premio Nacional de periodismo (1984), hace de reportero de guerra, y es catalogado entre los cien mejores caricaturistas del siglo XX en una publicación del museo en Basilea Suiza: Sammlung Karikaturen & Cartoons Bassel (1985). En ese contexto, tiene su encuentro con Juan Acha, crítico de arte peruano, que dejaba el país en busca de mejor fortuna y arribaba a México en 1972, donde se ganará un importante lugar dentro de la historia de la crítica especializada Latinoamericana, Juan Acha en su amistad con Sagástegui, le pedirá ilustrar la carátula de su primer libro con una obra suya. Dos personajes nacionales unidos por el arte en tierras aztecas. Sagástegui presentará a Juan Acha a Octavio Paz, quién dirigía la revista Plural en el diario Excélsior.
Luego de veinte años de Cartonista, realizando unos diez mil dibujos para el diario Excélsior, decide dejar esta faceta y recomenzar con la pintura, corrían los años 80s. Cuenta nuestro querido Oswaldo, que luego de muchos años de no verse con Manuel Felguérez, se encontraron y este le dijo: hay un buen dibujante en el diario Excélsior y curiosamente se llama como tú. Sagástegui le respondió, soy yo. Ambos rieron.
México es una plaza inmensamente competitiva, en términos futbolísticos se puede comparar, que el futbolista peruano que más se acerca al nivel de reconocimiento alcanzado por Oswaldo Sagástegui es Juan Reynoso. En una publicación mexicana Aquí escogimos vivir (1998) nuestro artista comparte ese honor junto con la cantante nacional Tania Libertad, y veinte personajes más que han logrado destacar en el país azteca. Como el escritor colombiano Álvaro Mutis o el pintor llegado de España Vicente rojo, el cineasta alemán, Walter Reuter, la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú y en el 2000, la Lotería Nacional de México puso su fotorretrato su billete.
La valla que nos tienen puesta Oswaldo Sagástegui Córdoba, es de las más altas obtenidas por un artista de esta región, comparable en reconocimiento, a las obras de Amarilis, Daniel Alomía Robles, Esteban Pavletich, Augusto Cárdich. Cuenta con obras en museos de Latinoamérica e innumerables colecciones privadas.
En esta víspera del día del padre, sea su ejemplo de vida y obra la buena nueva que se necesita para mejorar la autoestima regional; un nombre concreto que nuestra juventud debe aprender y memorizar e identificarse. Agradecer a la familia del maestro Oswaldo, a Iván, Mauricio y Rodrigo sus hijos, por habernos permitido descubrir a su padre. ¡Mi cariño y gratitud querido Oswaldo!

Publicación- Aquí escogimos vivir Billete de la Lotería Nacional de México
(parte superior derecha, rostro de Sagástegui)

El teatro de la vida. 1999. 2 X 4m. Técnica mixta sobre lienzo. Colección privada.




