Por Willy Marcellini Ramírez (*)
“El principal problema del inversor, e incluso su peor enemigo, es probablemente él mismo”
Benjamín Graham
El 21 de mayo salió publicada en el diario oficial El Peruano la norma legal promulgada por el presidente Pedro Castillo, Ley N° 31478, norma impulsada por la congresista Digna Calle. Dicha Ley autoriza a los afiliados al Sistema Privado de Pensiones (SPP), retirar extraordinariamente hasta 18,400 soles (4 UIT) del total de sus fondos de pensiones acumuladas, en sus cuentas individuales de capitalización, de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y tiene por finalidad ayudar alrededor de ocho millones de personas cuyas familias han sido afectadas económicamente por la pandemia y por las alzas de precios.
Luego que la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) aprobara el procedimiento operativo, las AFP han publicado el cronograma para que los afiliados, que no son pensionistas, puedan solicitar el retiro de sus fondos hasta el límite establecido. Se debe tener en cuenta que estos retiros no pueden ser objeto de descuento, compensación legal o contractual, embargo, retención, o de cualquier otra forma de afectación, ni judicial ni administrativa a excepción de las derivadas de deudas alimentarias (hasta un máximo de 30% de lo retirado), en la cuenta que hayan sido depositados.
Debemos recordar que este es el sexto retiro de los fondos de pensiones, desde que se inició la pandemia, alcanzado la cifra de 65,923 millones de soles. Con este nuevo retiro se prevé salgan de las cuentas de pensiones otros treinta mil millones de soles.
A opinión de la Asociación de Fondos de Pensiones, quienes rechazaban el retiro desde el inicio, sería demagogia pura y no habría razón de hacerlo ya que los niveles de producción y empleo son ahora superiores a marzo del 2020.
Asimismo, manifestaron que estos retiros de dinero de los fondos tendrán un impacto negativo porque “el ahorro provisional está para el futuro” y que el aumento de liquidez en la economía estimulará presiones inflacionarias.
Algo interesante que mencionar es que, en el 2020, especialistas del Índice Global Merlbourne Mercer, un reporte anual que mide la robustez de los sistemas de pensiones, habían elogiado a Países Bajos y Dinamarca por mantenerse firmes durante la crisis generada por el coronavirus y no permitir que sus ciudadanos minen sus ahorros a través de los retiros.
Debemos saber que este índice mide el armado previsional a través de tres pilares: La suficiencia del sistema (beneficios que entrega, el diseño y total de ahorros), la sustentabilidad (demografía, deuda gubernamental y crecimiento económico) y la integridad (regulaciones, gobernanza, protección y gastos operacionales).
Recordemos también que el sistema previsional peruano fue un modelo copiado de Chile en el gobierno de Alberto Fujimori y es ampliamente criticado por los grandes beneficios económicos que obtienen las AFP y los insignificantes montos que entregan por la jubilación de sus aportantes. Nada de eso se ha corregido hasta la fecha. En la actualidad en el Perú hay 4 AFP: Prima AFP, AFP Habitat, AFP Profuturo y AFP Integra.
A nivel macroeconómico, estos retiros podrían implicar severos desajustes financieros y generar más presión inflacionaria, afectando más a los sectores vulnerables. Las ayudas sociales, que tampoco han dejado de existir, son otra forma de paliar estos problemas sin afectar los fondos; sin embargo, no han sido correctamente direccionados, asignándose de muy mala forma, por lo que no ha llegado a las grandes mayorías.
Tengamos en cuenta también que la inyección de dinero a la economía (aumento de liquidez), ya sea por las ayudas estatales y/o los retiros de los fondos, es alguno de los factores que tienden a aumentar el índice de precios de los consumidores (IPC) haciendo que la inflación se incremente.
Debemos saber también que el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha hecho aumentos progresivos de la tasa de referencia con el fin de frenar la presión inflacionaria; mes a mes desde junio de 2021 habiendo alcanzado 5.5% a junio de 2022.
Recordemos que en los meses pasados hubo jornadas violentas de manifestaciones y protestas rechazando el alza de los precios de los combustibles y alimentos en general. Por el lado de la inflación se está alcanzando cifras que no se vieron en más de dos décadas, la inflación del 2021 cerró en 6.4%, la tasa más alta en trece años; en mayo de 2022 la inflación a 12 meses ya había alcanzado el 8.09% y, por cómo van las cosas este año, la expectativa de inflación es 4.89% a doce meses, que sería mayor a la meta de 3%.
Un dato que no debe ser dejado de lado es lo que menciona Elio Sánchez, Superintendente adjunto de AFP de la SBS, quien indicó que el 45% del monto retirado ha sido realizado por personas que estaban trabajando.
Reflexionemos, no pasemos por alto que estos retiros de los fondos de pensiones, si bien alivian las economías domésticas, también son una forma de hipotecar los ahorros futuros, haciendo caer las pensiones.
Por tanto, cada uno de los afiliados debe considerar si es “oportuno” retirar sus fondos, es decir, ponerse a pensar si al retirar podrá invertirlo y/u obtener una “rentabilidad mayor” a la que me ofrece la AFP y no solamente despilfarrarlo en gastos de poco valor o innecesarios. Saludos cordiales.
(*) Es licenciado en Administración por la UNMSM, MBA por la Universidad de Génova, Cofundador de EIDE (Escuela Internacional del Dinero y la Empresa) e Inversionista independiente en la Bolsa de Valores.
Correo: [email protected]




