Escrito por Israel Tolentino
El alma busca su destino, y en la imagen se pierde (Leopoldo Marechal)
La bóveda celeste sigue viéndose así, a pesar de los millones de años en que la mirada del Homo Sapiens intenta encontrarse en esas luces del espacio oscuro, ¿alguna vez se han imaginado trasladar una deidad del cielo del Sur al cielo del Norte?
Es posible que si, las utopías en algún momento deben hacerse realidad, utopías realizables dice Fracesco Careri. La noche del 20 y 21 de abril de este 2022, Martín Bonadeo corría y corría en la Piazza San Marco para que la Cruz del Sur navegue el cielo del Campanile de San Marco, la propuesta gestada en los Andes Centrales Peruanos como Pacha Qutiq Crux o Cruz del Sur en la Tierra.
Esa madrugada, mientras miles de artistas, críticos, curadores, coleccionistas, el mundo del arte en pleno, dormían de su primer día Pre-opening en la 59 Biennale di Venezia, la Cruz del Sur cubría sus sueños.
Martín Bonadeo es el amigo que se aproximó a la montaña y en esas blancuras místicas, puedo afirmar, vino a tender un puente entre los escenarios paralelos del mundo del Arte. Hemos caminado a los 4100 msnm. En las alturas del hermoso pueblo de Yanama, cruzando la cordillera Blanca y a un metro sobre el nivel del mar, en Piazza San Marco, 13 km. Yendo y viniendo entre exposiciones de arte y en la noche sin viento. Una escalera es la imagen que describe este periodo.
Dios escribe derecho en renglones torcidos, en el arte, los caminos torcidos nos llevan a historias rectas, con Martín nos ha pasado algo como eso; cuando en julio del 2015 él bajaba de su recorrido de la Cordillera Blanca luego de conocer los talleres de la Operación Mato Grosso de Chacas y almorzaban y daban un descanso en Jangas, a media hora de Huaraz, junto con Gustavo Buntinx, Susana Torres y sus seres queridos, junto conmigo, Elita y nuestra primogénita de tres meses, llegábamos a Jangas antes de continuar la subida a Chacas; esa tarde ni él ni yo hubiéramos proyectado que luego de siete años seguiríamos comunicándonos y menos recorriendo febrilmente los recovecos de Venecia, haciendo las colas para los pabellones, conociendo a Eduardo Kac, tomando una cerveza con Gabriel Chaile, recibiendo saludos para Gustavo de parte de Laura Malosetti o posando para unas fotos con Francis Alys, Miguelón e Issela y Herberth, andando a la par, completando la obra de Ignasi Aballi, tomando cafés y birras, mirando el cielo e imaginando la constelación de la Chakana en ese cielo septentrional.
El 2017 había logrado colaborar con la parte logística de obtener la tonelada de sal para la intervención en la falda del nevado Contrahierba, a pocos minutos del refugio de andinistas del mismo nombre, de la obra titulada: Pacha Kutiq Cruz (Cruz del Sur en la tierra) una obra de Land art (70 x 40 m.) en el corazón místico de la Cordillera Blanca. Esos días fueron memorables, junto a todo el equipo que participó de la obra. Llegó la despedida y ese decirse hasta el año próximo parecían largos días sin emoción artística, en palabras de Martín: la extensa charla que mantuvimos durante el descenso con Israel y Gustavo contraponía la escena del arte contemporáneo y lo trascendente. Por momentos sólo caminábamos en silencio. El 2018, las obras se exponían en el museo de sitio del complejo arqueológico de Chavín, en Ancash, un viaje largo en el tráiler transportando las toneladas de obras, tomando un caldo de mote en la pampa inhóspita, atravesando el túnel de Kahuish a 4516 msnm. Sin presagiar que al año siguiente la pandemia nos encarcelaría y La Cruz del Sur imponía su devenir.
Cuatro años desde las varias despedidas, la Cruz del Sur nos reencontraba en el puente Roma en Venecia, abrazándonos, con el sueño loco de buscar el momento para llevar a cabo la acción “ensayos para una Cruz del Sur en el Norte” en el cielo de Orión, Canis Maior, Pegasus, Ursa Maior, Andrómeda, el Aúriga… en ese espacio tiempo de Júpiter, Venus, Minerva… las constelaciones del Sur, Llamacñawin, Mach´acuay, Hanp´atu, sobre todo con la Chakana (En quechua chaka quiere decir puente que une los extremos, una comunión cósmica, una conexión humana) sellar estas presencias hasta el fin de los tiempos, Wiracocha, Huallallo Carhuancho, Mamapacha, Pachacámac, Ch’aska Quyllur, emplazándose en ese hemisferio, los caminos de la tierra se repiten arriba y viceversa, se profesa en la amazonia y se puede añadir: los caminos se pueden desplazar, por lo tanto, el andar sideral, puede ocupar otro enclave por un momento, como que pasando va quedándose, parafraseando a César Vallejo: el punto por donde pasó la Cruz del Sur, ya no está solo. La Cruz del Sur seguirá dirigiendo el andar. (Huácar, junio 2022).

Pacha Kutiq Cruz (Cruz del Sur en la tierra) 2017 Martín Bonadeo.




