Están pasando los días y van a cumplir dos meses de que Juan Alvarado se escapó y fugó de la justicia y las cosas siguen igual. Mejor dicho no pasa nada. Alvarado sigue haciendo de las suyas desde donde esté, a pesar de que su cabeza tiene recompensa, sin embargo, la policía no puede o no quiere ubicarlo.
Por otro lado, al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) parece tampoco importarle lo que sucede en el departamento de Huánuco. Es absurdo que se demoren tanto tiempo en entregar una credencial.
En el caso de la Municipalidad Metropolitana de Lima, vacaron al alcalde de manera inmediata y entregaron la credencial correspondiente al nuevo alcalde en solo dos semanas.
Si bien es cierto que es otra realidad, no obstante, no nos explicamos esta desidia hacia nuestra región. ¿O es que los tentáculos de Alvarado llegan hasta allá?
En el caso de Huánuco, habiendo suficientes pruebas en contra de Alvarado, más aún, una orden de captura, el JNE parece hacerse de la vista gorda. Prácticamente, no les da la gana de oficializar el cargo de gobernador encargado a Erasmo Fernández.
Prácticamente, el mes de mayo se ha terminado y únicamente se ha ejecutado un 7% del presupuesto de la institución.
La gestión encargada tiene la premura de retomar el reinicio de obras que están estancadas, justamente por la situación provocada por el prófugo Juan Alvarado. Cuya exautoridad ha hecho mucho daño a esta región durante estos tres años, ha sido un atraso enorme, y todas sus áreas se han visto embarradas por presuntos actos de la corrupción.
Toda institución tiene que tener sus autoridades reconocidas, de lo contrario, las altas autoridades del ejecutivo nacional, no podrán abrir las puertas. El mismo Erasmo Fernández ha afirmado que cuando fui al ministerio de Economía y Finanzas, no lo pudieron recibir porque no tenía una credencial.
Esperemos que la visita de Pedro Castillo a esta ciudad realmente no sea un saludo a la bandera, sino que se termine materializando con la entrega de presupuesto lo más antes posible, para que Huánuco no se perjudique aún más.
Importante tener en cuenta que se acerca una cuarta ola de la COVID-19, y no es por ser alarmista, sino realista. Se necesita tener al sector Salud muy bien preparado para evitar mayores pérdidas de vidas humanas.




