
Por Israel Tolentino
¿Quién habrá soñado alguna vez con tener una máquina que le transporte por el tiempo y su vida no se acabe nunca? La máquina de arcilla, es una obra de arte construida en las afueras del balneario de Huanchaco en Trujillo con motivo de la III bienal de arte en 1987. Hecha en la ancestral técnica de barro, como Chan Chan. El artista que tuvo la idea se llamó Emilio Rodríguez Larraín Balta (1928-2015), tal vez el nombre más largo de artista contemporáneo influyente desde el pasado siglo.
Lo que sucede en alguna parte de la patria, aqueja el sentimiento de todos, nos atañe, por lo tanto, y las voces de cada rincón deben expresarse, por ejemplo en Huánuco se ha destruido la torre de la iglesia San Cristobal (1560) y no recuerdo ningún grito al cielo; se destruye cada día el complejo arqueológico de Shillacoto y los reclamos quedan en palabras o noticia cuál periódico de ayer, y yendo un poco más allacito, han pasado con el cargador frontal a la iglesia de Margos , considerada monumento histórico (destruimos la memoria como si nada) y la patria destruida aún más con el autogolpe del 5 de abril de 1992. La máquina de arcilla se convierte así, en el símbolo de la destrucción “premeditada”. Bueno, en el distrito de Huanchaco, tierra de gente leída como dicen ser los hermanos trujillanos, las autoridades han dejado urdir la bestial idea de pasar el Bulldozer por la obra la máquina del tiempo de Emilio Rodríguez Larraín (ERL), la primera pregunta que viene a la mente es, y ¿la dirección desconcentrada de cultura de Trujillo, ¿Dónde estaba? ¿Calentando sus sillas y durmiendo el sueño de los justos? La misma entidad municipal tienen su regidor de cultura y deporte, ese regidor, ¿Estaba surfeando con su caballito de totora?, ¿Qué hay que hacer para parar estos atropellos contra nuestra memoria? ¿Hasta cuándo señor presidente?
Emilio Rodríguez Larraín, era un artista que en otro lugar tendría un museo con su nombre, frente a sus obras harían cola creyentes y ateos, con un poco de su fama ya quisiera un canalla político de turno y los que piensan entrar a la faena del relevo, tomarse una fotografía, estrecharle la mano. ERL, desde joven se consagró en el medio nacional a raíz de un premio ganado en Europa teniendo como jurados a Marcel Duchamp, Man Ray, Roberto Matta, Joan Miró, etc. Presente en la XXXVI Bienal de Venecia, Premio Europa (Ostende, Bélgica) obtiene la beca Guggenheim y en 1981 regresa a vivir a Lima. Fue un viajero impenitente, a decir del crítico Alfonso Castrillón y añade, su obra arrasa géneros y las clasificaciones, poniendo en práctica una especie de poética de la diversidad, practicando la experimentación, con un fuerte condimento humorístico y conceptual.
Lamentablemente, esta obra destruida es el signo inequívoco de la patria en crisis, donde derecha u izquierda compiten por ser el mismo azote; en el país, se puede aseverar: se vive en una guerra constante entre la negligencia abrumadora y la lucidez insuficiente, el mismo ERL, habló en alguna entrevista: muchas veces el público trata pésimo a los grandes pintores. ¡No saben ni un carajo! ¡Todo es una mierda!… palabras que hoy calzan como un presagio. Afortunadamente, es una obra que puede ser reconstruida. Como la patria grande, esa esperanza por la que esperamos siglos y no debemos olvidar y seguir luchando.
Recordar lo escrito en el muro de Herman Schwarz: Mientras a Man Ray (1890-1976), artista norteamericano afincado en París, se pelean por homenajearlo EE.UU. y Francia, como debe ser, en el Perú a una importante obra escultórica (Land Art) “La Máquina de arcilla” de Emilio Rodríguez Larraín le pasan -entre gallos y medianoche- un bulldozer por encima, destruyéndola completamente. (Amarilis, abril 2022).





